miércoles, 31 de diciembre de 2008

El águila del imperio. Libro I, Simon Scarrow

Una de romanos.

La narrativa histórica es uno de los géneros que más dinero da a los autores, a las editoriales, a las librerías... Cuando cogemos uno de estos libros, tenemos la esperanza de que nos transporte a un mundo diferente. Representa, junto con la literatura fantástica, la verdadera evasión, y comparte con ella gran parte de su fundamento. La fascinación por el pasado nos aparta de nuestra realidad cotidiana, de nuestro entorno geográfico, etc. La novela histórica debe contener un importante sustrato de ficción, pues si no deriva en biografía, real o figurada, que no es lo mismo.

En este sentido, novelas como la comentada aquí deberían conseguir su propósito siguiendo la receta.

Tomamos un momento histórico que nos suena a todos: los primeros años de imperio de Claudio; un hecho medianamente conocido: la invasión de Britania; un contexto reconocible: las legiones romanas; añadamos personajes familiares: el sargento de hierro y un recluta pardillo. Todo a la termomix, condimentádo con unas pizcas de intriga política, fugaces episodios románticos y sobre todo una buena dosis de bárbaros a los que apuñalar, tajar, decapitar, deventrar, apedrear, alancear, estrangular y, en general, exterminar. ¿Captado?

Con esta materia prima, una novela así debería sacar ese demonio que llevamos dentro y que desde pequeño ha visto y disfrutado una y otra vez con Ben Hur, Quo Vadis, Espartaco y últimamente Gladiator. Ese alma perversa a la que le gusta la sangre y la destrucción, debería salir a pasear por los helados bosques de la frontera Germana, intrigar con los tribunos ansiosos de promoción, gloria y dinero, y disfrutar mirando el cuerpo de las esclavas. Sin más.

Por las páginas comentadas, pasean como protagonistas principales legionarios y centuriones, y tienen un destacado papel algunos oficiales de los que la historia acabo hablando mucho (Vespasiano) o poco (Vitelio). Simpática la presencia de un niño de dos años llamado Tito muy conocido en Jerusalén, y que ya apunta maneras.

Sin embargo, el libro tiene pegas. Muchas.

En la edición:
  • Problemas con la decisión de traducir al castellano, o no, algunos nombres (Cato-Catón, Herman-Arminio, Plautio-Plauto),
  • Imperdonable. FALTAS DE ORTOGRAFÍA 'atillo' por 'hatillo'. Capítulo 1, página 27 de la edición comentada.
  • Problemas de revisión, como los errores en algunos diálogos Vespasiano y Vitelio se confunden en algunas reflexiones.
  • Problemas con el tratamiento entre los personajes tu-usted-tu

En la trama:
  • Demasiadas casualidades que sostienen la historia, cosa que detesto.
  • Personajes arquetípicos, situaciones no creíbles (la actuación de Narciso)
  • Anacronismos morales, éticos o emocionales bastante poco sostenibles.
  • Algún diálogo demasiado 'conocido', por ejemplo con el centurión instructor:

- ¡Cuando te dirijas a mi, di señor! ¿Entendido?
.........
- Te he hecho una pregunta
- ¡Sí, señor! -exclamó el recluta
- ¡Más alto!
- ¡¡Sí, señor!!
- Eso está mejor

Capítulo 1, página 29 de la edición comentada.


¿Este diálogo es del 'Águila del imperio' o de 'La chaqueta metálica'?


¿Recomendable?
El libro divierte a ratos, es cierto. Despojado de TODA pretensión, se deja leer. Es evidente que no prende ser un tratado de historia, y eso está bien, pero.... pfffff se me ocurren MUCHOS libros ambientados en Roma muchísimo mejores. Tanto en cuanto a trama como en cuanto a ambientación, como en los personajes.... vamos, en todo.

Si te planteas leer este libro, o más bien, si te ha capturado la gloria y el mito de Roma, deberías probar con alguno de los de Colleen McCullough, entre los que yo empezaría por 'El primer hombre de Roma', seguiría con el el monumental 'Juliano el apóstata' de Gore Vidal, y por supuesto 'Yo Claudio' de Robert Graves. ¿Por qué no algo escrito en la época? 'La guerra de las galias' de Julio Cesar se lee como una novela de aventuras y está escrito por el protagonista nada menos. Apasionantes las 'Vidas paralelas' de Plutarco, (te recomiendo "Alejandro- Julio César" y "Demetrio-Antonio"), y la "Vida de los doce césares" de Suetonio.

Maldición. ¿Cómo me he podido olvidar hasta ahora de "Memorias de Adriano" de Marguerite Yourcenar y su GLORIOSA traducción de Julio Cortázar?

Si lo que quieres es un libro de aventuras, sin más, ambientado en Roma, "El último rey", de Michael Curtis Ford te satisfará más. BRRRRR se me ocurren otros cinco o seis. ¿Se nota que AMO las historias de Roma?

Cuidado con los Galos, no son de fiar. Ahora me voy de viaje.

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El águila del imperio. Libro I. De legionario a Optio, Simon Scarrow, Pocket Edhasa. 378 páginas. 8,95 €. Histórica, Roma, Aventura

lunes, 29 de diciembre de 2008

El marino que perdió la gracia del mar, Yukio Mishima

Reconozco que Mishima me da miedo. Aunque hasta ahora no había leido nada de él, sí me había interesado por su vida, tanto a través de la película (Mishima) como leyendo reseñas biográficas. Mishima, el autor, me ha parecido siempre el perfecto ejemplo del ser anacrónico. Lo patético de su muerte en 1970, cometiendo el seppuku tradicional tras intentar infructuosamente que los soldados de una base militar se alzaran en armas para restaurar el poder del emperador de Japón, resume eficazmente una trayectoria vital situada a caballo entre dos mundos, el de antes y el de después de la derrota de Japón en la Segunda guerra mundial.

Todos lo que temía del autor se ha materializado con creces en la pequeña obra que comento. En ella encuentro todo aquello que había leído (y visto) sobre la vida de Mishima, y que en uno u otro sentido cabía esperar: la fascinación por la muerte, el protagonismo de la adolescencia como el momento en el que las personas encuentran su acomodo definitivo en el mundo, la famosa 'angustia vital' frente a la capacidad de decisión independiente, el respeto por la jerarquía y el romántico deseo íntimo de aventura y heroismo personal.

El libro se articula en torno a tres personajes: una viuda de buena posición económica y social que ve transcurrir sus días en la monotonía. Su hijo, un adolescente cuya integración en el mundo depende en parte de un grupo de amigos dominado por un 'jefe' muy particular, y por último el marino, que entra en sus vidas para cambiarlo todo, y que está dispuesto a renunciar a sus sueños por amor. Incluiría un último personaje: el mar. Omnipresente en el libro a través de las ventanas que se abren sobre él, de las sirenas de los mercantes que entran y salen del puerto, de la promesa de aventura y realización personal que sugiere en la mente del joven y causa y testigo lejano del desenlace.

El libro se lee solo. Su prosa es bella, el libro engancha desde la primera página, el entorno es atractivo: Yokohama, una ciudad portuaria japonesa en la que conviven con fricciones la tradición con la modernidad. Por contra, el desenlace es previsible, y el personaje de 'el jefe' desmesurado. Me cuesta imaginar un adolescende de trece años de cualquier sitio del mundo capaz de decir:

Claro está que vivir no es más que el caos de la existencia, y, más aún: es el afan loco y erróneo de ir desmantelando instante a instante la existencia hasta ver restaurado el caos inicial, y entonces, con la fuerza que da la incertidumbre y el miedo originados por el caos, volver a recrear instante a instante la existencia.

Primera parte, capítulo 5, página 53 de la edición comentada.

Igual los adolescentes japoneses se dedican a leer a Nietzsche, Kierkegaard y Sartre mientras nosotros leemos a Verne, Salgari y Mark Twain. Usted mismo.

¿Recomendable?
Depende. Si estás interesado en Mishima, puede ser un buen punto de partida. Para mi lo ha sido. He encontrado en él exactamente lo que esperaba a la luz de la trayectoria del autor. Yo por mi parte, satisfecha la curiosidad inicial, voy a dejar descansar al autor una temporada.

Si te interesa Japón, su cultura y su gente, se me ocurre una mejor tarjeta de presentación: 'Tokio Blues (Norwegian wood)' de Haruki Murakami. Trata prácticamente los mismos temas desde un punto de vista más moderno. No. Más actual. La propia influencia de Mishima es evidente.

Suficiente. El próximo uno de romanos. Tengo bastante de drama vital por ahora.

PD: Acabo de descubrir que en 1976 se hizo una película sobre este libro. Me pregunto si me interesa.

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El marino que perdió la gracia del mar, Yukio Mishima, Biblioteca Mishima, Alianza Editorial. 173 páginas. 6,50 €

domingo, 28 de diciembre de 2008

La guerra de las salamandras. Karel Capek

Soy incapaz de recordar el momento en el que la protagonista de una de mis lecturas de juventud, o quizá de infancia, me puso en contacto con 'La guerra de las salamandras'. La joven en cuestión leía compulsivamente el libro, una y otra vez. Ni recuerdo el autor, ni cualquier otra cosa de aquel libro, o relato, o cuento, salvo el conocimiento que me proporcionó de que existía un checo llamado Karel Capek, que había escrito sobre una extraña raza de anfibios conscientes que compiten con los humanos por el dominio del mundo.

A lo largo de los años, aquí y allá, tal historia ha vuelto a aparecer puntualmente, a través de referencias, citas o reseñas que hacían distintos personajes literarios. Esta cualidad metaliteraria me provocaba el deseo recurrente de leer el libro. No sé porqué no lo había hecho hasta ahora. Nunca cayo en mis manos, y nunca lo busqué.

Este desencuentro terminó el otro día. De repente el libro apareció, destacando por su colorida portada entre todos los demás. ¡Zas! ¡A la bolsa!

La verdad es que no sabía exactamente qué esperar del libro, pero no es completamente diferente a como me lo imaginaba ¿Entendido? ¿No? Por partes.

El libro es una antiutopía. Una crítica social al mundo en general. Más en concreto, a cómo funciona el mundo 'civilizado'. Está escrito en 1936, nada menos, en una Checoslovaquia que sentía muy cercanas la presión del imperialismo fascista alemán por un lado, y la 'sombra que se cierne' desde el este en la forma del salvaje comunismo estalinista por el otro. Todo esto en el marco de una ridícula e inoperante Sociedad de las Naciones que poco tiempo después de la publicación del libro convalidó la invasión de los Sudetes checos por los nazis. No puedo evitar citar la hipótesis que plantea el libro de que el 'Jefe Salamanda' es un humano, Andreas Schultze, que fue suboficial en la Primera Guerra Mundial ¿Le suena a alguien?

Es difícil esperar en este contexto un libro alegre y optimista, y no lo es. El autor bebe del estilo satírico de Swift, y no deja títere con cabeza. Estados, razas, capitalistas, banqueros, sindicatos, militares, colonialistas, colonos, científicos, artistas, filósofos ..... Todos pasan por el libro y son retratados por la pluma que disecciona y revela vergüenzas y miserias de cada colectivo. El libro ataca en general la ceguera egoista del ser humano que, incapaz de ver el bosque que se esconde detras del árbol que tiene delante, salta de una crisis a la otra sin darse cuenta de que se mueve al borde del abismo.

Pero, ¿de qué va el libro? El capitán de un carguero descubre en una isla del pacífico extraños anfibios inteligentes y dotados de una excepcional capacidad de aprendizaje y trabajo. Junto con un industrial europeo crea una empresa que los explota como mano de obra en condiciones de semiesclavitud. Los anfibios se reproducen a una alarmante velocidad. A partir de aquí...

La historia carece de protagonistas, y se estructura entorno a la narración de distintos acontecimientos que se suceden en el tiempo, y que nos dan una perspectiva de la 'situación de las salamandras' desde su descubrimiento hasta el conflicto final que da título. No es recomendable leer las pequeñas historias o narraciones separadas unas de otras, puesto que el conjunto es lo que da sentido a todo, pero sí que destacaría tres de ellas: Primero la historia del 'yate en la laguna' en la que una aspirante a estrella del cine se encuentra con las salamandras. Segundo la fundación del 'sindicato de las salamandras', que tan fácil es leer en una clave actual, imaginando reuniones de consejo de administración de cualquier gran corporación. Por último el 'alzamiento de la civilización' en el que mediante el genial uso de los pies de página en forma de reseñas periodísticas, se nos relata la evolución de la relación de los seres 'humanos' con los anfibios. Absolutamente imprescindibles las notas 11 y 12 sobre los experimentos científicos realizados sobre las salamandras.

El libro supera notablemente bien el paso del tiempo. Setenta años desde su publicación, y aunque en muchos casos los tópicos que retrata quedan muy lejos en el tiempo, no por ello son poco actuales trasladados ligeramente de lugar y de contexto. En este sentido, dos citas extraidas del texto:

¡Ya estamos hartos de naturaleza! ¡Queremos costas lisas hechas de hormigón en
lugar de viejos y desgastados acantilados......

libro tercero, capítulo 6, pág. 264 de la edición comentada.


Estamos aquí porque vosotros lo habeis querido. Nos habéis repartido por
todo el mundo ¡Ahora ya nos tenéis! ...... os damos la oportunidad de colaborar.
Colaboraréis con nosotros en la demolición de vuestro mundo.

libro tercero, capítulo 8, pág. 282 de la edición comentada.


¿Recomendable?
'La guerra de las salamandras' es un libro fascinante. Una antiutopía diferente. Aunque en algún momento da un giro o dos de más, se lee con facilidad. La sucesión de enfoques distintos hace que sea difícil atascarse, a la vez que favorece la lectura pausada, con intermedios.

Cada lector extraerá sus conclusiones. La mia es que todo cambia para seguir igual. Y no soy especialmente pesimista.

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La guerra de las salamandras, Karel Capek, Ed. Books4pocket. 315 páginas. 7,00 €. Crítica, Fantasía

jueves, 25 de diciembre de 2008

La carretera, Cormac McCarthy


De entre todos los libros que se han escrito, seguro que el más inapropiado para leer en Nochebuena es "La Carretera" de Cormack McCarthy.

Hoy es 25 de Diciembre. Lo leí anoche.

Soy incapaz de transmitir el terror que esconden sus páginas. Desvelaré lo mínimo.

Un padre y su hijo, dos seres humanos innombrados, hacen lo que deben para sobrevivir tras un apocalipsis no descrito. Se dirigen al Sur, huyendo del eterno Invierno en que se ha convertido el mundo, buscando el mar junto al que pasará nadie sabe qué.

Siguen la carretera cubierta de cenizas y nieve, enfrentados a una amenaza omnipresente, en la que cada sombra puede ser un enemigo y el aire que respiran mata. Subsisten intentando mantener la cordura y la humanidad. Cada ruido es un peligro, y cada encuentro un drama. Siempre en movimiento, el latido del corazón por la mañana, incluso una tos por la noche son triunfos frente a la muerte.

El autor, con una escritura perfecta, construye unos breves e intensos diálogos que salpican la narración. En ellos se condensa la esencia del libro: el compromiso sin reservas con 'lo bueno' frente a 'lo necesario'. El fin no justifica los medios.

El bien y el mal. Ambos presentes. Ambos sin nombre. El niño preserva el último resto de humanidad. Hay moral. Hay esperanza.

La noche de los niños, en la que se abren cajas y paquetes entre saltos y gritos, en la que la ilusión y la alegría son la moneda de cambio, me traslado al mundo del horror. La supervivencia en una lata de melocotón, en un sobre de polvos para hacer zumo, en una vieja chaqueta. No es nuestro mundo, pero es el mundo.

¿Recomendable?
Sí. Es una joya. Una horrible joya.

Tras hacerme sufrir y engancharme con 'No es país para viejos', pero no ganarme con 'El guardián del Vergel', el autor, en doscientas páginas, me ha convencido de dos cosas:

1) tengo que leer TODOS sus libros, y
2) el tamaño NO importa. En estos tiempos de libros tamaño ladrillo, el arte se esconde en pocas páginas. O no está.

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La Carretera, Cormack McCarthy, Ed. Mondadori. 210 pág. Tapa dura. 18,00  €

martes, 23 de diciembre de 2008

Buenos días




Qué frío esta mañana. Ya es Invierno.

lunes, 22 de diciembre de 2008

El gordo de Navidad

Ya empezamos.  

El gordo ese está en todos los telediarios. Enciendes la tele y sale gente saltando, gritando, desperdiciando cava y con la más absoluta cara de felicidad.


¿Dónde están? Yo nunca he visto a ninguno, ni siquiera cerca. Bueno. En realidad eso es mentira. Un año estaba en Palma en una reunión, en el momento en el que les tocó a todos un quinto premio.  A todos menos a mi, claro.


Pero no me refería a eso.  ¿Dónde están los tipos que llevan tres décimos del gordo? ¿Dónde están las señoras que van a tapar agujeros con dos décimos? Me parece recordar caras de otros años. Tienen todos la misma pinta. Hacen cosas parecidas.  


Creo que son actores.  Si, debe ser eso. Actores contratados por la Lotería Nacional para mantener la ficción. 


32365; 3+2+3+6+5=19; 1+9=10; 1+0=1


Eso. UNO


UN ENGAÑO.

UN PIMIENTO.

UNA CARA DE BOBO A LOS QUE NO NOS TOCA.

Pfff. Siempre igual.  Y el año que viene compraré otra vez. Vamos apañados.

domingo, 21 de diciembre de 2008

2009. Año internacional de la astronomía

Para que os preparéis para la tabarra que voy a dar este año con este tema, en este momento doy por abierta la temporada de reclutamiento de voluntarias y voluntarios para organizar actividades relacionadas con el año internacional de la astronomía. Esto va sobre todo para los papis y las mamis del cole, pero.... cualquiera es bienvenido.

Unos enlaces para abrir boca:

El web del año internacional de la astronomía en español.

El web del proyecto UNiverse AWareness (conocimiento del universo) en español. Tiene muchas actividades y juegos para niños.

Cada día una foto astronómica distinta, con su comentario correspondiente.

Recomendado para quienes al mirar al cielo de noche no ven oscuridad sino luz. Más allá de las imágenes, que son espléndidas, por favor intentad leer los textos.

La espectacular composición de imágenes en alta resolución de la tierra compilada por la ESA.

La aplicación Google Earth, que podemos convertir en un sencillo 'mapa del cielo'

lunes, 15 de diciembre de 2008

Hola blog

HOLA!

Empiezo el blog para ver si soy capaz de escribir alguna cosa que valga la pena sobre algo: aficiones, trabajo, el mundo, mi nena, etc.

Como buen propósito ..... PROMETO comentar un libro al menos al mes. Empezaré por libros que haya leído en algún momento, y me hayan dejado huella. 

Como buen propósito no está mal.