lunes, 26 de enero de 2009

El profesor. Frank McCourt

El autor tiene una historia curiosa. Después de pasarse la vida enseñando lengua, literatura inglesa y creación literaria en distintos institutos de secundaria neoyorquinos, se jubila y escribe el archiconocido 'Las cenizas de Ángela' que le catapulta a la fama, le hace ganar un premio Pulitzer y le convierte en un escritor famoso. Yo no lo he leído así que no puedo opinar. En cualquier caso me atrajo mucho más éste por su temática.

En el libro, el autor repasa sus 30 años de vida como docente, simultaneando un repaso a su biografía personal con anécdotas y situaciones de las aulas. Puesto que este pretende ser un libro serio, y por ello el enfoque es diferente, determinados episodios me recordaban a algunas escenas del glorioso Wilt de Tom Sharpe aunque sólo fuera por la coincidencia en las profesiones de los protagonistas.

Como libro autobiográfico no tiene argumento, no tiene trama, no tiene planteamiento, nudo y desenlace. En un libro entretenido de leer, una colección de anécdotas interesantes, algunas divertidas y simpáticas, pero... le echo a faltar algo. En realidad, le echo a faltar lo más importante: propósito. ¿Para qué ha escrito este señor este libro? Salvando lo obvio, relacionado con el saldo de su cuenta corriente, no acabo de encontrar una respuesta.

A mi entender, las autobiografías se suelen escribir por uno de los siguientes motivos: justificar cosas, como las memorias de militares; hacer las paces con fantasmas del pasado, que es lo que igual le ocurrió a este señor con 'Las cenizas deÁngela' en el que aparentemente narra su infancia en una empobrecida Irlanda; contar un punto de vista particular de hechos de interés general como suelen ser las de políticos o por último ajustar las cuentas con rivales o enemigos. Este libro no entra en ninguna de estas categorías.

El libro se limita a contarnos cosas de su vida personal tan o tan poco importantes como las que nos pasan a cualquiera de nosotros: su ansiedad por conseguir un buen puesto de trabajo; sus trifulcas con su esposa; su paternidad; su relación con los estamentos educativos; sus pequeños éxitos y fracasos... pero... Las memorias de CUALQUIERA de nosotros tendrían tanto o tan poco interés como estas. Todos tenemos ansiedad por el trabajo, problemas con nuestra pareja, etcetera, etcetera.

¿Y las anécdotas de su carrera docente? Bueno. Las memorias en general no se caracterízan por la autocrítica, de modo que no es extraño que el autor hable de:

Lengua Inglesa era asignatura obligatoria, pero Creación Literaria era opcional. Podías tomarla o dejarla. La tomaban. Acudían a mis clases en tropel. El aula estaba abarrotada. Se sentaban en los alfeizares de las ventanas. Una profesora, Pam Sheldon, decía: "¿Por qué no le dejan que dé las clases en el estadio de los Yankees?" Así de popular era yo.
Capítulo 13

En general el autor se presenta como un profesor cercano a los alumnos, que habla su lenguaje, que consigue encontrar la llave que abre la puerta de la confianza en sus discípulos, y a cambio les ofrece el regalo de la lengua y la literatura y despierta su ansia de conocimiento. Todo esto luchando en muchos casos contra un sistema rígido y que impide el desarrollo personal de los alumnos. Lo hemos visto en muchas películas. ¿No?

Incluso así me cuesta encontrar una moraleja en el libro. ¿Cuál es el valor ético que me está intentando vender? ¿La trascendencia de la educación en humanidades? ¿La relevancia del profesor como uno de los agentes del desarrollo de las personas? ¿La libertad de cátedra como solución a todos los problemas de la educación? No lo sé, la verdad.

Tengo la impresión de que en ningún libro he visto la función de editor más clara que en este. La función y la mano, quiero decir.

-Venga Frank, vamos a publicar otro libro tuyo
-¿Otro? ¡Si no me queda más que contar!
-Que sí, hombre, unas cuantas anéctdotas de los institutos, algo picante, te echas unas flores y vendemos doscientos mil ejemplares, o igual un millón.

¿Recomendable?
No. Simple de leer y superficialmente entretenido. ¡Pfff! Creo que me he pasado y le he hecho un traje.

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El profesor, Frank McCourt, ed. Maeva. 315 páginas. 10,00 €. Autobiografía

2 comentarios :

Anónimo dijo...

Que malos esos comentarios, porq el libro El Profesor me parece buenisimo!!! Enseña bastante y es modelo a seguir.

AMJ dijo...

Hola #1. Supongo que quieres decir que no ompartes el comentario. Perfecto. Me encanta la discrepancia. Eres la segunda persona que me comenta que el libro le ha encantado. Gracias a Dios no todos tenemos los mismos gustos. Por suerte hay libros para todos. Espero que coincidamos en la valoración de algún otro libro.

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