sábado, 24 de enero de 2009

Libros que me han hecho feliz-2. Novela histórica-1

El muchacho persa. Mary Renault

En la historia hay personajes que atraen como un imán por su significado, por sus logros, por su origen o porque han trascendido a su tiempo. Alejandro es uno de ellos. ¿Cómo se sabe eso? Porque no hace falta ponerle apellido. No es Alejandro Dumas, Alejandro VI Zar de todas las rusias, el papa Alejandro, o Alexander Graham Bell. Es Alejandro. Punto.

Alumno de Aristóteles, rey a los 20, conquistador del mundo a los 30, muerto a los 33. Su legado le ha sobrevivido hasta hoy. Decenas de ciudades con su nombre a lo largo del mundo. Indiscutible modelo para conquistadores y caudillos, desde Cesar hasta Napoleón. Si pusiéramos los libros escritos sobre Alejandro uno encima de otro llegaríamos hasta la Luna por lo menos. Yo mismo debo haber leído al menos diez o doce. ¿Por qué este? Es mi favorito sin duda.

El protagonista del libro no es Alejandro, sino Bagoas, un eunuco persa favorito de Darío que después de la derrota de éste en Gaugamela y la toma de la capital, pasó al servicio de Alejandro, y le acompañó a partir de este momento. Los ojos de Bagoas son los del derrotado, que ve como el conquistador es seducido por Persia y cada vez más adopta usos y costumbres locales, creando un imperio híbrido que toma lo mejor de las dos partes. Bagoas forma parte del círculo más cercano de Alejandro, conoce a Roxana, vive sus relaciones con el resto de macedonios, siempre complejas, sufre con la muerte de Hefestión, el favorito y heredero natural, y asiste a las disputas entre los diádocos, los grandes generales y aspirantes a suceder en el trono al fallecido Alejandro.

El libro se centra en los años gloriosos de Alejandro, sus años de conquista. Recorremos Persia siguiendo sus campañas, le acompañamos hasta la India, y en el terrible regreso que acaba con una parte del ejército, y finalmente nos devuelve a Babilonia, donde Alejandro muere.

Siendo una novela histórica, cargada de hechos, citas y batallas, la perspectiva de Bagoas que no participa directamente pero está en todo, es diferente a la de los demás libros sobre Alejandro. En el libro se trata con mucho cuidado el particular estilo de gobernar de Alejandro, que sustituye a Darío como Rey de reyes, pero integra tanto en su ejército como en su administración a la nobleza persa, y que posteriormente mantiene al derrotado rey indio Poros como su regente tras la batalla de Hidaspes. Este ejemplo de integración es lo que hizo que aún tras la descomposición del Imperio de Alejandro, dos de sus herederos fundaran dinastías que perduraran durante siglos: la Tolemaica en Egipto y la Seleúcida en Persia. Otro aspecto que se trata con absoluta transparencia es la homosexualidad o bisexualidad de Alejando, algo absolutamente común en la Grecia clásica, pero que otros autores ignoran o excusan de modo ridículo.

Este no es un libro de batallitas, aunque sí lo es de aventuras. Es un bello libro que habla de otros tiempos, casi de otro mundo, con una perspectiva diferente y hermosa, y que hará disfrutar a quien lo lea. El libro forma parte de una serie de tres escrita por Mary Renault sobre Alejandro y su tiempo, 'Fuego en el paraiso' sobre la infancia de Alejandro, éste el segundo, y 'Juegos funerarios' sobre la sucesión de Alejandro y los conflictos tras su muerte. De los tres, 'El muchacho persa' es sin duda el mejor.

Leelo, no te arrepentirás.





El conde belisario. Robert Graves


La única ciudad que es parte de dos continentes: Constantinopla, Bizancio, Estambul. El lugar en el que entran en contacto Oriente y Occidente. Capital del Imperio Romano de Oriente, donde de uno u otro modo se sucedieron emperadores que son herederos de la tradición que comienza con Augusto. Año 530, gobierna Justiniano, a quien la historia considera el último verdadero emperador romano. Compilador del derecho, mediador en las disputas de las distintas corrientes de la iglesia cristiana, santo para la iglesia ortodoxa y esposo de Teodora, la actriz que le hizo mantener la calma y salvar el imperio en la revuelta de Nika. Justiniano es recordado sobre todo por que intentó volver a unificar el imperio, que en Occidente había caído en manos de Vándalos, Visigodos y Ostrogodos. Una serie de campañas militares hicieron que el dominio de Bizancio se extendiera por el norte de África, la penísula Itálica, incluyendo la decrépita Roma y parte de la penísula Ibérica.

En esta ciudad de intrigas y traiciones vive Belisario, el último gran general del Imperio Romano, al que algunos comparan con César o Anibal por su genio militar, y que es el artífice de la enorme expansión territorial descrita. Con limitados recursos y siempre bajo la sospecha de querer hacerse con el poder, Belisario va de victoria en victoria contra todos los enemigos que rodean el imperio, consolidando sus fronteras en oriente y ampliándolas en occidente.

La leyenda y la realidad se superponen, y no están claros los límites entre ambas en la novela. Sobre la base histórica el autor construye los personajes en fución de la interpretación que podemos hacer de sus actos, puesto que no quedan testimonios directos. Justiniano es desconfiado, suspicaz y temeroso de perder el poder y con él la cabeza; Teodora ambiciosa, consciente de dónde viene -no hay que olvidar que actriz y prostituta prácticamente sinónimos en la época- y de que debe conservar a Justiniano para seguir con vida; una corte intrigante, en la que los aspirantes a la púrpura esconden su ambición bajo el manto de la lealtad y la adulación. Y Belisario. Militar genial, íntegro, leal y carente de ambición personal, al que nada aparta de su compromiso con el Imperio y con el Emperador. Fiel a la palabra dada y heredero de las mejores tradiciones romanas. Éste hombre, el último romano al que se concede un Triunfo, último Cónsul, conquistador de Roma, de África y vencedor en tantas batallas, no escucha las voces que a su alrededor le impulsan a tomar el poder a la cabeza del ejército que le sigue a donde vaya.

La figura de Belisario, tal y como la dibuja el autor, fue para mi una referencia moral: la de la persona que antepone el deber a su propia persona, y es capaz de todo para cumplir con su palabra. Si existiera algo parecido a una categoría Kantiana asociada al concepto de 'lealtad' no habría mejor manera de describirla que a través de la figura de Belisario representada en este libro. Recuerdo haber tomado partido del modo más radical, animando a Belisario a que tomara el poder, que acabara con Justiniano y que se conviertiera en Emperador, y que le dieran café a la palabra, la lealtad, los juramentos y todo lo demás. No. Belisario no era así. La historia lo dice. Graves también.

Este es uno de los libros menos conocidos del autor. Todos tenemos en la cabeza la genial "Yo Claudio", y posiblemente nos suene "El vellocino de oro" o los "Mitos griegos". El talento narrativo de Graves y su capacidad para recrear el ambiente de una época es inigualable, y lo convierten en uno de los grandes creadores de la novela histórica moderna. En este libro, para mi, alcanza una de sus cimas.



El Asirio. Nicholas Guild

Bajamos de la nube. Después de dos obras maestras de la literatura como las anteriores viene un libro divertido pero no trascendente.

El Asirio es una novela ambientada en ... ¿intentas adivinar? Asiria! uno de los grandes Imperios de mesopotamia. La historia de Mesopotamia, centro del creciente fértil,  me atrae. Mesopotamia es el lugar donde se creó la escritura, donde los primeros astrónomos fueron capaces de predecir eclipses, donde se construyeron las primeras ciudades, nacieron los primeros imperios, surgieron la agricultura y la ganadería, y que nos ha legado cosas como el calendario tal y como lo conocemos, la división del día en 24 horas -dos series de doce horas-, leyendas como la de la torre de Babel -Babilonia- y mucho más. Además,  he de confesar que mi pueblo favorito para jugar al Civilización -juego de tablero- eran los asirios. Y ya está.

Situada en este contexto histórico, la novela narra la historia de un personaje de la corte real: Tiglath-Asur, hijo de Senaquerib y destinado a ser eunuco en la corte al que sólo la casualidad libra de su cruel destino para dejarle crecer con su hermano Asharhadon, heredero del trono. Por las páginas del libros pasan numerosos personajes de los que la historia guarda un recuerdo claro e incontrovertible, como Sargóny Senaquerib, y otros muchos que son ficciones literarias como el protagonista.

De este modo el libro es más bien una novela ambientada en un momento de la historia que una novela histórica. En el libro encontramos ejércitos, concubinas, traidores, destierros, jóvenes ambiciosos y eunucos resentidos y maliciosos. Pura literatura de evasión. El protagonista crece junto a su hermano, heredero real, lucha junto a él en las numerosas campañas de conquista que desarrollaron los asirios en la época, entre ellas la conquista de Babilonia que era  la mayor ciudad del mundo. Escapa de conjuras de asesinato y evita ser parte de otras para asesinar a su hermano y entronizarle a él. Lo habitual en estos libros. Sin embargo éste tiene tres cosas que lo hacen especialmente recomendable:

  • La acción y la trama son rápidas, vivas y ágiles, los personajes interesantes y las situaciones bien creadas.
  • Hay miles de libros ambientados en Roma, otros tantos en Grecia o Egipto, pero hay muy, muy pocos que se desarrollen en Mesopotamia.
  • Simplemente es un libro divertido. Te entretiene página tras página y te hace querer más.

El autor no es demasiado conocido en España, aunque al menos tiene otros dos libros que yo haya leído: la continuación de este, llamada 'La estrella de sangre' protagonizada por el mismo personaje; y 'El macedonio' sobre Filipo -padre de Alejandro- bastante interesante también. Sin ser una obra maestra de la literatura universal, "El asirio" entretiene y divierte. Para mi es bastante. 

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