jueves, 22 de enero de 2009

Una noche de perros, Hugh Laurie

Si te digo que el autor de este libro se llama Hugh Laurie igual no te dice nada. Si te digo que además de novelista es un actor inglés, probablemente tampoco, pero si te digo que en uno de sus papeles interpreta a un médico con un talento sobrenatural para el diagnóstico, adicción a los calmantes, que cojea y tiene una extraña manera de relacionarse con el mundo.... BINGO. HOUSE!

¡Anda, si House escribe! No. No escribe House, escribe Hugh Laurie, aunque por desgracia esto no está claro del todo. ¿Es un caso de Síndrome de Estocolmo, en el que secuestrado por el personaje el actor se comporta como él?

Por partes. El libro es una novela de intriga normal y corriente. Protagonista ex militar, servicios de inteligencia británicos y americanos, tráfico de armas, grupos terroristas, no una sino dos bellas mujeres.... No es muy orginal ¿verdad? En esta descripción entrarían libros de Tom Clancy, Robert Ludlum, Ken Follet y otros muchos profesionales de la intriga internacional que venden los libros por millones. En el fondo, a estos libros, que en general entran en la categoría de 'literatura de aeropuerto', no se les debe pedir más que una trama medianamente decente, dosis de acción y que consigan mantener la intriga, o más bien la expectación, hasta el final.

En 'Una noche de perros' el autor consigue esto a medias. La trama es compleja pero se puede seguir. El protagonista es un puntillo demasiado honrado, pero.... venga. Los malos son muy malos. Hay acción y tensión, aunque el final es previsible. 

¿Qué falla entonces? Al leer el libro, sobre todo la primera parte, uno no sabe si está en un libro de intriga o en un episodio de 'El club de la comedia'. El autor no puede controlar su tendencia al sarcasmo y la retranca. ¿El autor o House? No está bien que cada párrafo tenga que terminar con una broma, que cada diálogo se base en un duelo de ingenios, ni que cada descripcion termine con una comparación graciosa. Esto no sólo rompe el ritmo narrativo, sino que se convierte en cargante. cada género debe respetar sus propias normas internas, y no es lo mismo hacer bromas sobre un escenario, en un plató o de cara al público que escribirlas y que el lector las deba interpretar. Malamente vamos.

He comprobado que es algo típico de los guardias británicos; a menos que trabajes en el edificio que custodian, en cuyo caso te revisan desde los empastes hasta el dobladillo del pantalón para asegurase de que eres la misma persona que salió a comprar un bocata quince minutos atrás. Pero si eres una cara extraña, te dejan pasar sin más, porque, francamente, sería muy embarazoso causarte alguna molestia.
Capítulo 2.


¿Recomendable?
A medias. Si eres un fanático de House, te agradará leer un libro escrito por House. A mi me ha dejado templado. Ni frio ni calor.

Lo próximo..... ni idea. Depende, porque se me está acumulando el trabajo.

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Una noche de perros, Hugh Laurie, Ed. Booklet. 411 páginas. 7,95 €. Novela. Intriga. 

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