viernes, 13 de marzo de 2009

El hombre que pudo reinar. Rudyard Kipling

Hay veces que no hay que leer un libro; no, no hay que leerlo. Por suerte ocurre pocas veces, muy pocas, pero... me ha tocado ahora. La cosa es que tengo en la mesilla de noche un par de libros a medias (en realidad tres) que son tocho, retocho y megatocho respectivamente, pero como tengo la cabeza en temas de trabajo, necesitaba algo cortito y que no me exigiera aplicar una sobredosis de sesera.

Compré hace tiempo una edición de bolsillo de 'El hombre que pudo reinar', de Kipling, que estaba dando vueltas por casa de estantería en estantería y de mesa en mesa. Anteayer me decidí. ¡Ya está bien, libro!, ¡quédate quieto en un sitio de una vez, que te voy a leer! Excelente la  elección, ¿no?

Pues no. En las doscientas páginas del libro no he conseguido quitarme a Michael Caine ni a Sean Connery de la cabeza. Jope. Ni un puñetero minuto. ¡Así no se puede! 

En el fondo es normal. Debo haber visto ese prodigio de película de John Huston unas diez o doce veces. De hecho lo confieso; lo confieso; LO CONFIESO: ¡¡¡Me gusta mucho más la película que el libro!!! (sí, Álvaro sí, yo estoy dicendo esto)

La historia es una aventura pura, contada de un modo brillante por  el redactor de un periódico indio, un tal Kipling curiosamente, que participa indirectamente en su origen, y a quien pasado el tiempo le cuenta el desenlace uno de los protagonistas:

Dos aventureros Británicos -más que Ingleses, diría yo- que además son masones, deciden convertirse en reyes del Kafiristán, remota región entre Afganistán, Pakistán y Diossabistán. Para evidenciar su compromiso firman un contrato:

Esta contrata entre tú y yo, poniendo a Dios por testigo
Uno: Que yo y tú resolveremos este asunto juntos; es decir, ser reyes de Kafiristán
Dos: Que yo y tú, mientras este asunto se resuleve, no tomaremos nada de alcohol, ni a ninguna muer negra, blanca o morena, y así no nos mezclaremos nocivamente con el uno o la otra.
Tres: que nos conduciremos con dignidad y discrección, y si uno de nosotros tiene problemas, podrá contar con el otro.
Firmado por mí y por ti en el día de hoy.

...se disfrazan de nativos, cargan dos camellos con veinte rifles Martini-Henry y su munición, y ¡hala!, al paso de Khyber. A partir de aquí... mejor lo lees.

Ees una novela corta que se lee en dos ratitos, y la verdad es que se disfruta leyendo... siempre que la larguísima sombra de la película no se proyecte sobre las páginas. 



Sobre la excelente base de la narración, John Huston construye una película de aventuras perfecta, con las dosis exactas de todo. Donde no llega el libro, Huston inventa y completa, respetando y mimando las intenciones, los personajes  y el espíritu, y demostrando un profundo amor por el original, hasta el punto de que creo que el propio Kipling hubiera filmado el guión con orgullo.

Pero... no estaba comentando la película, sino el libro. Vaya.
¿Recomendable?
 Magnífico libro. No debí leerlo.
El próximo, además de megatochos, otro de Auster. Mira que es bueno el mamón.

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El hombre que pudo reinar, Rudyard Kipling, ed. Valdemar. Libro 240 págs., relato 135 págs.  6,63€ 


1 comentario :

Anónimo dijo...

no es que sea un libro que no debe leerse,
es solo que tienes una imaginacion limitada por la película.
Recuerda que las imagenes dañan la capacidad de abstracción, (homo videns -giovanni sartori)

El hombre que pudo reinar es un excelente libro,
si lo hubieras leido antes de ver la pelicula,
opinarias que la pelicula es la que no debe verse.

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