sábado, 13 de junio de 2009

Shanghai baby, Wei Hui

Leer algo de un autor de otra cultura es algo parecido a un soplo de aire fresco. Exige al lector una atención especial, puesto que gran parte de lo escrito adquiere valor a la luz de nuestra experiencia, es decir, interpretamos lo escrito a través de la lente construida por nuestro entorno, lecturas anteriores, entorno social, etc. Cuando leemos novela histórica, por ejemplo, estamos predispuestos a prestar más atención hasta que, si el autor es bueno, comprendemos el contexto en el que se desarrolla la narración, y que aporta tanta infomración como lo escrito, y es la red de seguridad en que da coherencia a los personajes. En la literatura contemporánea que se desarrolla en un entorno lejano geográfica o socialmente es más necesario aumentar la atención hasta que captamos las diferencias entre donde estamos -literariamente- y donde estamos -realmente.

Esta manera ligeramente diferente de leer es un regalo para el lector voraz, pues despierta sus sentidos. Un soplo de aire fresco.

La autora nos traslada a otro continente: Asia; a otro país: China; a una sociedad en transformación y ruptura parcial con lo antiguo. En este contexto nos cuenta la historia personal de una joven, Coco, que mantiene una relación simultánea con dos hombres que se complementan, o mejor dicho, complementan lo que le ofrecen.

Uno es su novio, la pareja perfecta: la ama por encima de todo, es atento, cortés, educado, de buena posición... pero impotente. El otro es su amante: embaucador, aprovechado, descuidado y su perfecto complemento sexual.

La autora cita a Kundera en varias ocasiones:

'Hacer el amor con una mujer y dormir con una mujer son dos sentiminetos muy distintos. El primero es deseo, goce pleno de los sentidos; lo segundo es amor, sumergirse uno en el otro como en la espuma'
En esta tesitura se encuenta. Entre ambos tiene todo lo que ella desea, quizá lo que todos deseamos, pero es consciente de que la situación es imposible que perdure. ¿A quién escogerá Coco?

En el libro acompañamos a Coco en su lucha consigo misma mientra intenta encontrar lo que es bueno, que no necesariamente es lo que está bien.

...Mark había crecido como un tumor sobre el punto más débil de nuestra vida sentimental y no era fácil de desterrar, ya que existía debido a un virus que yo llevaba en alguna parte de mi cuerpo; ese virus se llamaba sexo.
pág. 102

No es una novela romántica. Mentira. Sí es una novela romántica, lo que no es es romanticona. No voy a contar más del argumento ni, por descontado, del final. Da que pensar. Consigue hacer participar al lector en las reflexiones de la protagonista, y con ello, y al tomar partido como uno no puede dejar de hacer, le hace a uno plantearse su propio esquema de valores.

En cualquier caso, es que el mismo libro escrito por un autor o autora español me hubiera intereado menos, puesto que a la trama, que está bien, se le añade el valor de lo exótico y remoto que me aporta el hecho que se desarrolle en el Shanghai de la desquiciada china de hoy, en la que conviven lo más moderno con lo más tradicional; la riqueza y la pobreza más extremas; el salvaje capitalismo empresarial con la absurda dictadura pseudocomunista que gobierna el país.

El ibro se prohibió en China, acusándolo de pornográfico -no lo es- y de ser un mal ejemplo para la juventud por promover malas costumbres -quizá un poco-, y circula allí en ediciones pirata. Es una especie de libro de culto para la juventud china que se debate entre oriente y occidente.... al menos eso es lo que dice el editor.

La novela se lee con gusto. Es ágil y le captura a uno desde las primeras páginas. Combina acertadamente la perspectiva personal y singular de la protagonista sobre ella misma y su situación con la visión del entorno que la rodea. Los personajes que aparecen son agradables y coherentes, hasta el punto de que a uno le asalta la misma duda que al leer los libros de Lucía Etxebarría... ¿es autobiográfico?

Para mi gusto la primera mitad del libro es mejor que la segunda, es decir, el planteamiento es mejor que el desenlace, pero... esto es una opinión muy discutible.

¿Recomendable?
Si. Un libro agradable de leer que a más de uno le hará pensar sobre cosas que le puedan haber pasado en su vida y las elecciones que ha ido haciendo.

Al terminar el libro me di cuenta de la NO presencia de NADA relacionado con la situación política de China. Es decir, es más que la ausencia de información, es la NO presencia de información. Quizá podría describirlo como un esfuerzo consciente y deliberado por parte de la autora para que nada relacionado con la política, situación de derechos humanos, etc., se colara en las páginas del libro. ¿Un ejemplo de autocensura? Sin embargo, ¿es justo hacerse esta pregunta, o acusar a la autora de no pronunciarse al respecto y no tomar una posición beligerante?

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Shanghai baby, Wei Hui, ed. Booklet Planeta. 310 pág. 7,95 €

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