sábado, 11 de julio de 2009

El cerebro de Broca, Carl Sagan

Leí este libro poco después de ver Cosmos, la serie, osea LA SERIE. De esto hace ya demasiado tiempo. Tenía un recuerdo de este libro que se entremezclaba con otros libros de Sagan y de otros autores de divulgación científica.

Hace poco le recomendé a una amiga este libro, como el primero que yo leería de Sagan, después de Cosmos, claro. El otro día en una librería lo ví, y no pude evitar la tentación de comprarlo. Ahora lo he releído.

Sagan es el gran divulgador. Su capacidad de transmitir no sólo conocimiento sino la belleza del descubrimiento, de la aventura del saber y el amor por la ciencia es incomparable. Cuando el mundo se paraba los Jueves por la noche, y en mi casa no se oía el ruido de una mosca, Sagan oficiaba como Gran Sacerdote, y mis hermanas y yo, embobados, le seguíamos en su recorrido humanista, crítico, escéptico y apasionado. Jo. Acabo de abrir el primer capítulo de la serie a trave´s del enlace anterior, y sólo oir la música del inicio hace que se me erice el vello.

La figura de Sagan ha sido siempre una referencia para mi, y sentí mucho su muerte hace ya más de diez años, en 1996. Vayamos al libro.

El cerebro de Broca está escrito en 1974, y tiene una estructura en cinco áreas genéricas:

  • Epistemología, el estudio del conocimiento científico
  • Las paraciencias o pseudociencias, de la astrología a la ciencia ficción
  • El sistema solar
  • El futuro en la investigación, la técnica, la astronomía...
  • La religión y la metafísica

Por partes.

Creo que todo el mundo, TODO el mundo, debería leer el cuarto capítulo, 'Elogio de la ciencia y la tecnología'. Hoy en dia todos USAMOS la tecnología alegremente, pero parece estar de moda presumir de ignorancia. 'Yo soy de letras' o 'yo no sé de números' son la excusa para cualquier cosa. Pues bien NO, NO y NO. debemos luchar contra eso. La ciencia y la tecnología nos han hecho lo que somos, y nos harán llegar a alcanzar nuestro potencial como especie. Deberíamos presumir del conocimiento que tenemos, sentirnos orgullosos de lo que sabemos y, humildemente, reconocer lo que todavía nos queda por conocer y descubrir. Hazme caso, tienes que leer este capítulo. Aunque sólo sea éste.

Entre los múltiples descubrimientos de Faraday, algunos de obvia e inmediata aplicación práctica, se hallaban extraños artilugios eléctricos y magnéticos, por aquel entonces poco más que simples curiosidades de laboratorio. En el tradicional diálogo entre Jefes de Estado y jefes de laboratorio, la reina Victoria preguntó a Faraday por la utilidad de sus estudios, a lo que este replicó: "¿Y para qué sirve un niño, madame?". Faraday creía que con el tiempo la electricidad y el magnetismo se convertirían en algo práctico.
P I, cap. 4 'Elogio de la ciencia y la tecnología', pág. 57

En la segunda parte, se combaten con energía el peso y poder que las paraciencias o pseudociencias, y lo hace quien presionó para que cada año, en la reunión de la Asociación Americana para el progreso de la ciencia, se invitara a representantes de disciplinas o conjuntos de creencias paracientíficos a debates abiertos con el objeto de que pudieran presentar, discutir, compartir e intentar convencer a los representantes de la ciencia formal. Si nos retrotraemos a los años setenta en los que el libro fue escrito, las paraciencias o pseudociencias estaban mucho más presentes que ahora, con permiso de Iker Jiménez, o al menos eso me lo parece. Eran los tiempos de Uri Geller, Von Daniken y compañía. Mi pequeña aportación particular: se me ponen los pelos de punta cada vez que en una librería veo la Astrología al lado de la Astronomía. 'Si eso es lo mismo' me dijo un dependiente una vez. Ahhhhhhhh.

Estas dos primeras partes, así como la última, siguen siendo deliciosas lecturas, personalmente diría que la primera y la última sobre todo. Sin embargo, la tercera y cuarta partes, han sido completamente superadas por el tiempo. La mera lectura del libro nos hace darnos cuenta de la profundidad y la velocidad de los cambios que sacuden el mundo y que, al vivirlos en nuestro día a día, no percibimos. De 1974 hasta hoy han pasado 35 años. Es este tiempo nuestro conocimiento del sistema solar ha llegado a superar las más aventuradas especulaciones que plantea Sagan en su libro, cuando los Voyager no habían llegado todavía a Júpiter. Hoy hemos aterrizado en Titán, el Hubble pone a disposición del mundo su inmenso tesoro de conicimiento astronómico, hemos encontrado planetas orbitando estrellas lejanas y las Pioner, las primeras naves construida por nuestra especie que salen del sistema solar, que ya navegaban por el oceano cósmico cuando Sagan escribía este libro, hacen su última contribución a la ciencia del modo menos previsible.

En cuanto a la anticipación del avance de la tecnología... mientras escribo esto tengo a mi derecha, abierto, el primer episodio de la serie, Cosmos, que está reproduciéndose de la página que he enlazado arriba. En este primer episodio Sagan nos traslada, entre otros sitios, a la biblioteca de Alejandría, paradigma de compendio del saber humano. Esa biblioteca hoy existe de nuevo, y es Internet. Sagan sería feliz.

Por último Dios. La visión de Sagan sobre la religión es la de un agnóstico, no la de un ateo. Él no tiene pruebas a favor ni en contra. No tiene la certeza, la estricta certeza científica, de que Dios no existe, pero tampoco de que existe. Ausente la certeza, Sagan se refugia en la duda, el escepticismo, la búsqueda de pruebas, y en el fondo en el agnosticismo. Como ya comenté en otro post de este blog, Sagan se permite proponer al menos un modo en el Dios hubiera podido dejar su huella indiscutible en el universo, pero eso es en otro de sus libros, 'Contacto' que debe ser considerado ciencia ficción o especulación científica. Mi opinión personal es que en lo profundo, Sagan deseaba creer en el 'Dios de Spinoza y de Einstein'

A medida que vamos comprendiendo el universo, van quedando menos cosas para Dios.
P V, cap. 23, 'El sermon dominical', pág. 391

Releer este libro ha sido vover a hacer un viaje que ya emprendí, con menos años y menos conocimientos, hace mucho tiempo. De las cinco partes del libro seguiría recomendando sin reparos, incluso MUY activamente, la primera y casi toda la última (epistemología y teología-metafísica), menos la segunda (paraciencias) por el absoluto desinterés que tengo hacia ellas, y nada la tercera y cuarta (sistema solar y tecnología) superadas por el tiempo.

¿Recomendable?
Lo dicho. Un par de capítulos deberían ser de lectura obligatoria, principalmente el cuarto; un tercio del libro conserva su vigencia e interés, pero el resto no.

No me resisto. En este enlace encontrarás gran parte de la producción de Sagan. Que le dinero no sea una excusa.

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El cerebro de Broca, Carl Sagan, Drakontos bolsillo. 427 pág. 9,95 €

4 comentarios :

Anónimo dijo...

buena critica

Anónimo dijo...

"MEJOR DICHO CON TAN SOLO LEVANTAR NUESTRA MIRADA AL CIELO, VER LAS ESTRELLAS, LA LUNA ETC. NOS DAMOS CUENTA DE LA EXISTENCIA NO DE UN DIOSITO, SINO DE UN SUPREMO DIOS, PODEROSO, CREADOR DEL MUNDO, QUE TIENE MISERIORDIA DE NOSOTROS, QUE NO NOS FULMINA, POR EL HECHO DE TAN SIQUIERA PENSAR "EXISTE DIOS" ANTE EL SOMOS TRAPOS DE INMUNDICIA, Y PODRIDA LLAGA, NO HAY MAS QUE PONERNOS ANTE EL DE RODILLAS Y SUPLICARLE PERDON. TODOS LOS EXCEPTICOS, QUE YA FALLECIERON, SE LOS ASEGURO QUE SI VOLVIERAN A VENIR A LA TIERRA QUEMARIAN TODOS SUS LIBROS, ESTUDIOS DE AÑOS Y AÑOS. PORQUE YA TIENEN SU RESPUESTA, LASTIMA QUE YA NO TIENEN OPORTUNIDAD DE RECTIFICAR, PERO NOSOTROS SI,QUE TODAVIA ESTAMOS VIVOS, BUSQUEMOS A DIOS MIENTRAS PUEDA SER HALLADO. NO PODEMOS SABER EL PENSAMIENTO DE DIOS, PORQUE ENTONCES DEJARIA DE SER DIOS, Y SERIA UNO IGUAL QUE TU Y YO.

Anónimo dijo...

look this bitches

Prionic Protein dijo...

Me ha gustado mucho la crítica que has hecho. También a mí lo que más me ha gustado ha sido la primera y la última parte.
Da la sensación de que el capítulo que más te marcó fue el de "Elogio de la Ciencia" y, aunque a mí me parece soberbio, prefiero quedarme con el penúltimo: "El sermón dominical", donde critica duramente aquellas religiones, como una que surgió, creo recordar, el siglo pasado, la cual pronosticaba el fin del mundo para 1914 y, aun habiéndose superado dicha fecha, no se retractaron ni revisaron su cuerpo doctrinal. Lo peor - decía Carl - era que aún tuviese adeptos.

Discrepo únicamente contigo en la posibilidad de prescindir (o, por lo menos, leer más por encima) de los capítulos sobre la exploración espacial. De hecho, en el capítulo "La edad de oro de la exploración planetaria" disfruté como un crío poniendo en el margen del libro el nombre de misiones espaciales con las que Carl y otros astrónomos y aficionados soñaban en aquel entonces hacer algún día posible, como la "vela solar" (LightSail, 2015), aterrizar en un cometa (Roseta, 2015); exploración de rovers en Marte (como Opportunity, 2003 o Curiosity, Mars Science Laboratory, 2012), etc. Sin duda, como apuntabas más arriba, "nos hace darnos cuenta de la profundidad y la velocidad de los cambios que sacuden el mundo y que, al vivirlos en nuestro día a día, no percibimos". Aunque también entiendo que para mí ahora mismo es más fácil decir todo esto, en los ojos de una persona que vive en el 2016 donde, aunque parezca mentira, se ha avanzado muchísimo en exploración espacial desde 2009.

En cualquier caso, me ha gustado mucho ver que alguien comparte mi opinión sobre Carl Sagan y a quien también le gustó el libro. Un saludo :)

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