jueves, 31 de diciembre de 2009

Berlín, la caída: 1945, Antony Beevor

Desde el tercer capítulo tenía en la cabeza que el libro debería haberse llamado 'vae victis', y no ha sido una sorpresa encontrar un capítulo, el veintisiete, llamado exactamente así. El libro trata sobre la campaña de invierno y primavera del año 1945, principalmente en el frente del Este. Acompañamos al ejército soviético desde las fronteras de la Prusia oriental cuya capital Könisberg, la ciudad donde se podía poner en hora un reloj viendo cuándo Kant salía a pasear, hoy se llama Kaliningrado, hasta la cancillería del Reich en el corazón de Berlín. Un camino de setecientos kilómetros de victoria, muerte, destrucción y desolación.

Además de la interesante relación de las operaciones militares desarrolladas por ambos bandos, el libro aporta gran cantidad de información sobre los equilibrios de poder en el alto mando alemán y soviético. En el bando alemán las camarillas del poder, el todos contra todos: SS contra wehrmacht, jerarcas que deseaban salvar lo salvable, como Speer contra fanáticos que deseaban que una destrucción total castigara al pueblo alemán por no saber ganar una guerra contra todos. En el bando soviético la pugna por la primacía entre los tres grandes poderes: el ejército, la KGB y el partido comunista, cada uno con sus armas propias, pero por encima de todos ellos Stalin que jugaba al juego del poder como nadie, enfrentándolos, potenciando a uno o a otro por encima de los demás según su particular interés y traicionando y defenestrando a quien le pudiera ahcer la más mínima sombra.

También es apasionante el tratamiento de las más que complejas relaciones entre los aliados. Roosevelt enfermo y cerca de la muerte, Churchill consciente de que uno de los perdedores de la guerra iba a acabar siendo el Reino Unido, que se precipitaba indiscutiblemente hacia la pérdida de su imperio colonial, y Stalin, en la cresta de la ola, sintiéndose el verdadero vencedor de la guerra. Muy interesante el capítulo en el que se trata sobre la archifamosa conferencia de Yalta, en la que se dibujó el mapa de la posguerra que perduró hasta el desplome del imperio soviético a final de los ochenta.

Hitler y Stalin son los grandes protagonistas del libro. Dos personajes de proporciones épicas. Los genocidas del siglo XX y probablemente de la historia. Hitler en su crepúsculo, enloquecido, encerrado en su bunker, sospechando de todo y de todos, arrastrando a Alemania hacia un final innecesario, hacia un baño de sangre que sólo pretendía obligar a todo un país a compartir su agonía personal. Hitler, que en el momento del ocaso, del fin, se casa con Eva Braun en el bunker, sólo horas después de hacer ejecutar al cuñado de ella por traidor. Rodeado de sus acólitos, de sus fieles como Goebels que asesina a sus seis hijos minutos antes de suicidarse, pero también de sus aduladores, que sólo buscan el momento de escapar para salvar la vida. Por otra parte Stalin, el que reescribe la historia para ocultar sus fiascos y ensalzar sus éxitos. Aquél que juega con pueblos, con etnias enteras como quien juega con marionetas, deportando a Kazajistán a todo el pueblo checheno ENTERO, asesinando sin contemplaciones a las élites polacas con el objeto de facilitar la sumisión del país en la posguerra. Obsesionado con alcanzar Berlín antes que americanos y británicos con el objeto de tomar la ciudad y el país como botín de guerra sin discutir el coste innecesario en vidas que esa carrera desenfrenada causó. Empujando a sus ejércitos a competir entre ellos por alcanzar primero la capital. Zukov, Rokosovsky y Koniev lanzados en una carrera de locos por ser los primeros en plantar la bandera en la cúpula del Reichstag, el símbolo del poder alemán, sin dudar en bombardear todo lo que se les pusiera por delante, incluso a sus propios compatriotas si hacía falta.

El libro también es un dramático relato sobre el dolor de los vencidos. La población civil, muy especialmente las mujeres, tomadas como botín de guerra por las tropas soviéticas, convencidas por cuatro años de propaganda insidiosa de la inhumanidad de los alemanes y de su derecho a la venganza que podían ejercer sobre quienquiera que encontraran a su paso. Saqueos, destrucción gratuita, violaciones colectivas... todo aquello que la guerra ha llevado consigo desde el albor de los tiempos materializado en seis meses de desmesura y de inhumanidad. Violencia ejercida por igual sobre civiles desarmados, sobre presos recién liberados de campos de concentración o cárceles, sobre miembros del partido comunista alemán en la clandestinidad... violencia ejercida sobre el pueblo alemán en su conjunto. Es estremecedor.

Todo lo que he contado acerca de la capacidad del autor en mi anterior post sobre el libro 'El día D' se aplica al cien por cien en este. El autor complementa con una enorme eficacia la visión estratégica de la dirección y el desarrollo de la guerra con las visiones particulares de los distintos protagonistas: generales a la cabeza de sus tropas como Rybalko o Wenk, oficiales, suboficiales y soldados a través de su correspondencia, civiles que hablan a sus diarios o periodistas acompañando a las tropas. Todos tienen voz; todos aportan su experiencia, su perspectiva.

Un libro maravilloso pero no perfecto. No por culpa del autor sino del editor en español. ¿Qué le cuesta al editor contratar una revisión técnica del texto? Entiendo perfectamente que un traductor no tiene porqué dominar todos los vocabularios técnicos, y en este caso no lo hace, pero el editor... el editor debería mandar el texto a que lo revisara alguien que supiera. Por Dios. Suficientes errores de traducción y erratas para mosquearse. Varios ejemplos

'Los tanques antiaéreos de 88mm' cuando el autor evidentemente se refiere a cañones antiaéreos de 88mm en rol de anticarro, Pág. 377,
'tanques Panther, Mark IV y de media oruga' cuando probablemente el autor habla de tanques panther Mark IV y semiorugas. (especialmente doloroso a la vista lo de media oruga) Pág. 379,
'Esto suponía una concentración de seiscientas cincuenta mil piezas por kilómetro de frente...' osea, seiscientas cincuenta piezas POR METRO. Interesante concentración artillera. Pág. 471

No sigo. Dramático. Un fantástico libro con una nefasta edición. Por favor. ¿Cuánto puede añadir al coste de edición una revisión en condiciones?

¿Recomendable?
Sin duda alguna. Los detalles del fin de una guerra descritos de una manera inigualable. Es un libro de historia, pero se lee como una novela. Leelo.

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Berlín, la caída: 1945, Antony Beevor, Booklet. 772 pág. 10,95 €

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