domingo, 27 de diciembre de 2009

El Dia D, Antony Beevor

Una obra monumental. ¡Anda que no se han escrito libros y más libros sobre Normandia!, lo que llevó hasta allí, las consecuencias que tuvo para el desarrollo de la guerra, sus luces (pocas) y sombras (muchas). Yo mismo debo haber leído más de quince o veinte libros sobre la campaña en su conjunto o sobre detalles concretos de ella. Todo esto por no hablar del cine y la televisión. ¿Qué decir que no se haya dicho?

Pues mucho. El autor tiene un prestigio como experto en historia militar moderna que permite anticipar que sus libros van a responder a las expectativas. Beevor tiene la sana costumbre de buscar fuentes originales y documentarse en ellas, es decir, no se limita a hacer refritos más o menos literarios como es la costumbre en temas tan manidos. Beevor busca los partes de guerra, los diarios de operaciones, las transcripciones de interrogatorios etc., y sobre ellos compone un mural en el que se alinean desde las grandes líneas estratégicas de los altos mandos hasta las opiniones de los soldados, civiles y oficiales de menor rango. Asimismo, sin perder de vista que no se puede ser equidistante en el análisis histórico de guerras como la segunda guerra mundial, sí que se debe mantener un cierto equilibrio en el tratamiento de las operaciones militares como tales, es decir, la perspectiva puramente militar del desempeño de cada uno de los ejércitos implicados se debe separar de las atrocidades cometidas por uno de los contendientes. En resumen, si para que se dé una batalla debe haber al menos dos fuerzas opuestas, para explicar lo sucedido y darle un sentido hay que entender los dos puntos de vista, comprender las motivaciones de ambos, entender las limitaciones con las que se encontraban y, a fin de cuentas, darles voz. La historia la escriben los vencedores, se dice. Eso es cierto pero el trabajo del buen historiador es tratar a ambos por igual, y darles la ocasión de explicar el qué el por qué y el para qué.

Quizá esa es la base de su éxito. Es capaz de proporcionar una visión integral del desarrollo de los acontecimientos incorporando puntos de vista que normalmente no han sido considerados, al menos en la literatura de vencedores a la que estamos acostumbrados.

¿Estoy diciendo que Beevor es un revisionista? Ni por un momento, más bien todo lo contrario. La investigación de Beevor afianza la idea que destila casi toda la literatura al respecto de la segunda guerra mundial: el hecho de que el desquiciado liderazgo de Hitler provocó que sus ejércitos, que sin duda hombre por hombre y máquina por máquina eran los mejores del mundo, tuvieran que luchar con una mano atada a la espalda, limitados en su desempeño estratégico por la unión entre la ilusoria percepción de la realidad de su máximo líder, su mesianismo y la incorrecta apreciación de la capacidad operativa de una máquina de guerra que se precipitaba hacia la derrota, incapaz de luchar contra los esfuerzos unidos de tres megapotencias de la época traducidos en una capacidad logística y de producción inigualable.

Gracias a Dios, añadiría yo.

¿Y qué cuenta el libro? ¿Más de lo mismo? Bueno, es un modo de decirlo. Beevor comienza en los días anteriores al 6 de Junio, con Eisenhower esperando noticias de sus meteorólogos, con la flota de invasión dispuesta y una tormenta amenazando el canal. A partir de este momento nos cuenta desde ambos puntos de vista el desarrollo de los acontecimientos. Los éxitos y fracasos de ambos bandos. Las atrocidades y actos de nobleza que se dieron también en ambos lados. Beevor hace participar a la población civil normanda, que sufrió tanto como los soldados de primera línea el desarrollo de una campaña violenta, dura e inmisericorde. Como dice:

Normandía fue destruida para salvar Francia


Muchos de los principales actores de la campaña merecen su aprobación o reprobación. Quizá el caso más claro es el de Montgomery, cuya arrogancia y falta de capacidad recibe las más duras críticas por parte del autor, que debe tenerse en cuenta que es Inglés. O De Gaulle, más preocupado por su sitio en la historia que por el desarrollo de la guerra.

Es interesante también el punto de vista que se da de los cuarteles generales alemanes, permanentemente en movimiento, permanentemente activos y permanentemente bajo sospecha desde Berlín. Los sucesivos cambios de liderazgo a todos los niveles que tampoco ayudaron mucho a largo plazo en el desarrollo de la campaña.

El autor da a la campaña una relevancia capital en el desarrollo de la guerra, y no le falta razón. Tanto por el impacto en pérdidas que tuvo para el ejército alemán, como en cuanto a que al acabar triunfalmente para los aliados obligó a los alemanes a atender un segundo frente, la relevancia estratégica de la campaña no puede ser desdeñada. Es cierto que, poseídos por la magia del cine, en nuestro imaginario colectivo siempre hemos 'sabido' que la guerra la ganaron los americanos, pero no es menos cierto que sin el tremebundo desgaste del frente del Este, donde millones de rusos y alemanes dejaron sus vidas en una orgía de destrucción que hace palidecer cualquier otro teatro de la guerra, la segunda guerra mundial no hubiera tenido el mismo desenlace. En cualquier caso...

a pesar de los irónicos comentarios de la propaganda soviética ..... fue sin duda comparable a la librada en el frente oriental. Durante los tres meses de aquel verano, la Wehermacht sufrió casi 240.000 bajas y perdió otros 200.000 hombres que cayeron en manos de los aliados. El XXI Grupo de Ejército de británicos, canadienses y polacos tuvo 83.045 bajas, y los americanos, 125.847. Además, las fuerzas aéreas aliadas perdieron a 16.714 hombres entre muertos y desaparecidos
Pág. 653

El libro está escrito con rigor histórico pero se aleja de disertaciones plúmbeas. Es ágil y entretenido. Atrapa al lector de un modo como pocos libros de historia militar hacen. Todavía recuerdo con pena el 'Lost Victories' de Mannstein, el mejor general de la guerra mundial escribiendo el peor ladrillo sobre la guerra mundial, apto sólo para auténticos grillados. Este libro -como los otros de Beevor- se puede leer casi como la novela que no es.

A título personal el libro me ha encantado. No puedo evitar reconocer mi particular afición por la historia militarl, que me ha hecho dedicar cientos de horas a leer, pero también a jugar. Maravillosas tardes y noches con amigos rodeando pequeñas piececitas de cartón y discutiendo por el significado de determinadas notas en el reglamento de un juego de mesa.

También es cierto que hace algún tiempo disfruté de un fantástico día recorriendo sólo Normandía, estirando un viaje de trabajo y recorriendo toda la península desde Utah hasta Caen, playa a playa, lugar a lugar. Todavía estoy impresionado por el cementerio americano en Omaha, y por los cráteres de los bombardeos aéreos y navales sobre Point du Hoc.

Por todo esto era relativamente fácil que el libro me gustara. Y lo ha hecho.

¿Recomendable?
SI, por poco que te guste la historia reciente o la historia militar.

Ha pasado más de un mes desde que terminé el libro hasta que he escrito este comentario. No volverá a pasar...

QUIZ: ¿Puedes citar de memoria a más de diez personajes directamente implicados en la campaña de Normandía? Entonces eres un friki y disfrutarás seguro con el libro.

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El Dia D, Antony Beevor, Ed. Crítica. 704 pág. 29,00 €

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