jueves, 15 de abril de 2010

Stuka Pilot, Hans Ulrich Rudel

Autobiografía del soldado alemán más condecorado de la Segunda guerra mundial. A ver, más condecorado, ¿Qué quiere decir? Bueno, quiere decir que inventaron una condecoración sólo para él cunado ya le habían dado todas las que le podían dar. 'Cruz de Caballero con Hojas de Roble en Oro, Espadas y Diamantes'. Suena bastante bien, ¿no?


El libro es divertido sólo si te interesan los temas bélicos. Acompañamos a Rudel en su trayectoria como cadete, piloto novato, as, experto en el bombardeo en picado, héroe en su país con precio puesto a su cabeza en el bando soviético, leyenda con acceso directo a Hitler y mutilado de combate que sigue pilotando y combatiendo con una pierna enyesada y luego con otra pierna amputada desde la rodilla.

Es uno de estos libros en los que los árboles no permiten ver el bosque. No tenemos un panorama, una visión de conjunto. Pasamos de ver combates a las afueras de Stalingrado a defender Hungría casi sin quererlo. ¿Retirada? ¿Hubo algún tipo de retirada? ¿Dónde está Kursk? ¿Dónde está el hundimiento del grupo de ejércitos centro de 1944 que supuso la mayor derrota jamás sufrida por un ejército? En fin. Quizá es pedir demasiado buscar una cierta objetividad en unas memorias. El libro, siendo lo que es, no debe meterse en temas estratégicos, de dirección de la guerra y de alta política, pero un mapa, un mísero mapa, no nos hubiera venido mal para visualizar el desarrollo geográfico de los eventos descritos.

Es un libro de batallitas: el bombardeo de acorazados y cruceros en el sitio de Leningrado, las miles de salidas en las que bombardea y destruye centenares de carros de combate, su duelo en el aire contra un as de la aviación soviético, su huida desde detrás de las lineas enemigas tras un aterrizaje forzoso cruzando a nado un río helado, las veces en las que rechazó la orden expresa de no volar y no arriesgarse en combate... Entretenido de leer sin más.


Al menos el autor no esconde su ideología y admiración por Hitler. Para él era un líder imprescindible e insustituible y no lo oculta. Las críticas al entorno del dictador son acerbas y se apunta a la tesis de que Alemania no fue derrotada por la megalomanía asesina de Hitler sino por la mezquindad, rencillas e intrigas entre sus  secuaces de alto nivel. Rudel hace una especia de sandwich en el que en un lado está Hitler, en el otro los generales y ejércitos de los que no duda pero en medio está la podredumbre en forma de aparato del partido Nazi, ministros y toda la camarilla de aduladores que contaminaba la información que llegaba al líder y le impedían tomar decisiones apropiadas. En esto hay que reconocer al autor su valor en no ocultarse.


La importancia de Rudel se extendió más allá de la guerra mundial. Incluso en los años 70, cuando el ejército americano estaba diseñando un avión cazacarros -que luego se llamó A10 Thunderbolt- le ficharon para utilizar su experiencia en ese tipo concreto de combate.

El autor escribe de un modo simple, muy simple. Lo he leído en inglés, y seguramente es el libro con un inglés más básico que jamás haya leído. No sé qué responsabilidad es del traductor del alemán al inglés y qué responsabilidad del propio autor.

¿Recomendable?
Sólo si eres un aficionado a temas bélicos. Si no lo vas a dejar en la décima página.

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Stuka Pilot, Hans Ulrich Rudel, Bantam, 20,81 $, leído en digital.

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