martes, 15 de junio de 2010

Yoko Ogawa, Perfume de hielo

Ryoko llora sobre el cuerpo de su pareja, Hiroyuki, que se acaba de suicidar sin una despedida, una nota, nada. Un hombre tranquilo y dotado de una nariz privilegiada que trabaja de perfumista, una buena persona que no tiene problemas, que no tiene enemigos, y que sin embargo abandona el mundo por su propia mano.

Un hermano de Hiroyuki al que ella no conoce personalmente viene de su ciudad natal para ayudar a la protagonista, y empiezan las sorpresas. Resulta que Hiroyuki era un dotado patinador sobre hielo, y ella no sabía nada. Hiroyuki escapaba a una lejana pista de patinaje donde actuaba ante el público. Y ella no sabía nada.

Pero hay más. Hiroyuki tenía una mente matemática prodigiosa que le había hecho ganar incontables concursos de matemáticas en su infancia y adolescencia que le anticipaba una brillante carrera en el mundo universitario. Y ella tampoco sabía nada.

Desconcertada por los asombrosos descubrimientos sobre su pareja que aparentemente ocultaba más de lo que mostraba, Ryoko decide descubrir qué más ocultaba su amado y visita su ciudad natal, donde conoce a su familia. Su experiencia en la casa museo de Hiroyuki, consagrada por su madre a conservar su memoria, y donde se reúnen, cuidan y miman los centenares de trofeos que conquistó, la impulsan también a visitar Praga, el lugar en el que algo ocurrió en un concurso matemático internacional que el adolescente Hiroyuki abandonó.

El libro relata el viaje personal de la protagonista hasta el pasado de su desconocida pareja, el viaje de descubrimiento que emprende intentando entender el motivo del suicidio de Hiroyuki, pero también el motivo por el cual silenció todo su pasado.

La relación que establece con la madre del difunto, con su hermano y con otras personas que formaron parte de su pasado se convierten en hilos que le permiten ir comprendiendo poco a poco  la compleja personalidad de Hiroyuki. En Praga Ryoko, siguiendo la pista de las últimas notas que dejó Hiroyuki en su cuaderno de trabajo, va descubriendo pistas que le acaban abriendo la puerta de un pasado triste y sorprendente.

Todos guardamos misterios que no deseamos que se conozcan y todos tenemos fantasmas en nuestro armario. En este libro la protagonista se enfrenta al agujero negro que es el pasado de su pareja, que es la persona con la que uno comparte más cosas, y a la que a veces menos conoce.

El libro contiene algunos aspectos que me recuerdan mucho a los mundos mágicos de Murakami, sin llegar a su perfección mítica. A la narración que se desarrolla en el mundo real se superpone en momentos clave un plano de irrealidad que transporta a la protagonista al mundo de los recuerdos a través de una bella metáfora que no voy a desvelar. Tanto allí como aquí ella va componiendo el puzle del pasado.

Este es el segundo libro que leo de la escritora. El primero fue la 'fórmula preferida del profesor', que leí antes de comenzar a escribir mis reseñas, y que tengo que decir que me gustó más que este. de este me gusta la narración, y cómo la protagonista se enfrenta al pasado con tozudez, intentando descubrir la causa de todo. Me gusta el final, inteligente. Si embargo no me acaba de gustar la inclusión de esa metarealidad que no es tampoco fantasía y que creo que no acaba de encajar en la narración sin rechinar un poco. Creo que la autora se sube al carro de Murakami pero ni tiene la capacidad fusionar mundos míticos con mundos reales de éste, ni consigue el poético encaje entre fuerzas del mundo, arquetipos, poderes telúricos y personas normales y corrientes que permea cada página de la literatura de Murakami.

Tampoco creo que a Ogawa esto le haga falta, puesto que la narración por sí misma se sostenía bien.

¿Recomendable?
Si, pero sin elevadas expectativas. Yo leería antes el otro libro que he mencionado antes.

PS. No puedo terminar este comentario sin FELICITAR a la editorial por la maravillosa edición del libro. Hace tiempo no me encontraba tan cómodo leyendo un libro. El papel perfecto, el tacto de la portada y las páginas perfecto, incluso el olor... ¡Qué gusto!

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Yoko Ogawa, Perfume de hielo, ed. funambulista, 305 pág. 16,00 €

1 comentario :

Isabel dijo...

Totalmente de acuerdo. ¿Y cómo interpretas ese final de Akira explicando matemáticas a un niño ciego en el colegio donde trabajoó su hermano?
Un besito
Isabelnotebook

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