viernes, 10 de septiembre de 2010

Anatomía de un instante, Javier Cercás

El mejor libro que he leído en 2010

Pues sí. Hay que ser prudente cuando uno emite estos juicios, pero cuando uno se lee prácticamente de un tirón (empecé a las 10 de la mañana, y terminé  a las 10 de la noche) un libro de 450 páginas, por algo debe ser.

Es maravilloso el preámbulo, en el que el autor confiesa que su intención inicial fue escribir una novela y que la tenía terminada, y que al releerla se dio cuenta de que la realidad era mejor que la mejor de las ficciones, y dedicó un año y medio más a completar su investigación y contar, desde su subjetividad personal, lo que ocurrió antes, durante y de un modo limitado después del 23 de febrero de 1981.

Las escenas del Teniente Coronel Tejero entrando en el congreso pistola en mano y gritando el famoso 'quieto todo el mundo' forman parte de nuestra historia reciente; creo que todos las tenemos grabadas en nuestra memoria. El autor afirma que todo el mundo recuerda lo que estaba haciendo ese día. Yo, desde luego, lo recuerdo. Estaba en el instituto, haciendo primero de BUP. Al terminar las clases, hacia las siete, la profesora de matemáticas nos dijo que algo había pasado en el Congreso. Me fui a casa y allí me encontré a mi madre y a mi padre escuchando la radio, y entonces no se sabíamos exactamente lo que había pasado, puesto que la televisión sólo pasaba música clásica. Al cabo del rato oímos la proclama del Teniente General Milans del Bosch, y desde la ventana de mi casa, en la calle Duque de Gaeta, en Valencia, se veían pasar los carros de combate por la Avenida del Puerto, patrullando una ciudad desierta y atemorizada..... así hasta el mensaje del Rey, y luego las imágenes de la salida de los guardias civiles del Congreso y la rendición de Tejero. Todo eso está en mi cabeza, y creo que en la de toda la gente de mi edad. Uno de los episodios más dramáticos que nos ha tocado vivir. Un momento sacado de otros tiempos, una estampa del pasado revivida. Algo anacrónico pero a la ver real y vivido. Testigos de la historia por lo que no fue, pero pudo haber sido.

El libro cuenta el desarrollo de los acontecimientos desde meses antes. La situación política de una España desencantada por la crisis económica, desangrada por el terrorismo, desnortada por una crisis política que no se resolvería definitivamente hasta octubre del 82 cuando el PSOE ganó sus primeras elecciones, fue el caldo de cultivo para que una colección de nostálgicos de otros tiempos, idealistas de unos ideales trasnochados, ambiciosos políticos de uniforme y amantes de la 'mano dura' siempre que la mano se dirija a otros, montaran el espectáculo que sacudió los cimientos de la infantil democracia española y que a la postre la transformó en algo mejor, en algo en lo que todavía vivimos. Con todos sus defectos, pero con todas sus virtudes.

El libro está escrito como un ensayo, buscando razones, evidencias, pruebas, argumentos, pero se puede leer perfectamente como una novela. Pese al final conocido, la tensión se transmite desde cada página. la soledad de Suárez, la ambición de González, la confusión de los comunistas, la tensión en los cuarteles, la ambigüedad y el doble juego en ciertos momentos de la Casa Real... todo eso escrito de un modo vibrante y comprometido, ayudado por el paso del tiempo, desde luego, que permite sacar fantasmas de los armarios sin miedo a las consecuencias personales.

En el libro el autor da su opinión sobre todos los personajes que directa o indirectamente participaron, dejando bien a algunos y mal a otros. Los personajes nucleares de la acción son seis: Suárez, Gutierrez Mellado, Carrillo (los tres únicos presentes en el hemiciclo que no se arrojaron al suelo cuando empezaron los disparos) y sus contrapartes golpistas: Tejero, Milans del Bosch y el General Armada (ejecutor, caudillo y alma política del golpe, respectivamente) El autor defiende que en realidad el golpe fueron tres golpes en uno, pues cada uno de los tres principales golpistas buscaba una cosa diferente, y ese fue uno de los motivos del fracaso.

Repito, el libro puede leerse como una novela, pues es una novela de la realidad. La mejor ficción no nos permitiría dibujar una trama tan florentina, en la que los peones, alfiles, caballos y torres tuvieron casi más importancia que reinas y reyes en ambos bandos. Una ficción real, que estuvo a punto de sacarnos a todos del sueño democrático, y arrojarnos a un futuro diferente, desconocido y seguramente peor que el presente en el que vivimos. Una ficción real que tuvo un impacto real en el país, una vez derrotado el pronunciamiento, modificando el desarrollo del estado de las autonomías, introduciendo a España en la OTAN por la vía rápida y provocando una convulsión social que probablemente hizo a todos los españoles comprender lo valioso del juguete que teníamos entre las manos: la democracia; la capacidad de influir en nuestro destino.

No voy a contar más. Es mucho mejor que corras a la librería y compres el libro, que ya está en edición de bolsillo, y te enredes en sus páginas, en sus conspiraciones dentro de las conspiraciones, en su castellano periodístico, literario y accesible, que pone en tus manos un pedazo de Historia de España que muchos, que yo mismo, nunca comprendimos bien.

El golpe del 23 de febrero no fue una farsa, no fue una pantomima, no fue una improvisación. Fue mucho más que eso, y estuvo a punto de triunfar. En cierto sentido, y desde una perspectiva que el autor deja sutilmente abierta, triunfó al consolidar a la monarquía española en el corazón de los españoles. ¿Causalidad o causalidad? Lee el libro y saca tus propias conclusiones. ¿Quién venció en el golpe de estado del 23 de febrero?

¿Recomendable?
SIN NINGUNA DUDA. Un libro maravilloso. Compralo. De verdad. Leelo. Luego me comentas qué te ha parecido.

Quiz: ¿Qué hacías tú el 23 de febrero de 1981?

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Anatomía de un instante, Javier Cercás, Mondadori. 462 pág. 16,90 €

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