sábado, 25 de septiembre de 2010

Una semana larga con un buen final.

En uno de estos episodios fantásticos de mi trabajo, ayer tuvimos una auditoría de un proyecto desarrollado entre 2005 y 2006. ya ves. Cuatro años y medio después de terminar un trabajo, una auditoría sobre el mismo. Un proyecto con 240 cursos impartidos en 14 ciudades diferentes, por 37 proveedores distintos, con seis mil horas de formación, tres mil setecientos alumnos y una facturación... digamos que acorde con los números anteriores. ¿un cacao? Pues sí, un cacao.

Como resulta que yo soy auditor en una de mis reencarnaciones (aunque no auditor económico, por supuesto) conozco un poco el otro lado, y es verdad que eso ayuda a preparar una auditoría de 'este' lado.

Sabiendo como sé que todo está bien, y que no hay nada malo en el fondo de todo lo que hacemos, es verdad que en un proyecto como el que nos han auditado siempre hay flecos. Es imposible que TODO cuadre al 100%. la perfección es muy cara, y uno siempre maneja presupuestos limitados. Decenas de personas implicadas en la gestión, muchas empresas con ... digamos 'culturas empresariales' diferentes, en fin. Un perfecto caldo de cultivo para el error.

Mi impresión de la auditoría es buena. La nuestra era la última de un ciclo que ha pasado por una parte muy importante de los proyectos desarrollados, y la verdad es que eso nos ha venido bien. Nos felicitaron DOS VECES por ser los que mejor les habíamos sabido explicar la lógica de TODO lo que se hacía en el plan, desde su conceptualización hasta su ejecución y justificación, sin dejar ningún fleco en el camino. La relación con las auditoras fue excelente, cada cual en su papel, desde luego, pero se produjo un diálogo franco y claro, y desde ambos lados, lo digo por experiencia, eso facilita las cosas.

No voy a decir que fue perfecta, porque había un punto en la auditoría en el que las posturas en cuanto a la interpretación de una determinada cosa eran claramente opuestas. No sé lo que pasará con eso, pero nuestra postura es más filosófica que operativa. PODRÍAMOS hacer algo pero no lo QUEREMOS hacer. Ya veremos qué pasa al final.

Pese a todo, pese a saber que teníamos el tema 'controlado' reconozco que no ha sido una buena semana. Demasiadas cosas que repasar, que revisar, que clarificar, en fin. Sin 'preparar' la auditoría, siempre hay que estar preparado para ella, sobre todo cuando son temas que vienen del pasado-ado-ado.

En fin.

Hoy estoy contento. Estoy oyendo el concierto de Supertramp del otro día. Fue genial. Cuando he empezado a escribir este post estaba escuchando uno de los momentos PERFECTOS del concierto, en Another man's woman. Quizá el momento en el que Rick Davies rejuveneció veinte años y nos regalo un momento mágico de pasión y comunión con dieciocho o veinte mil personas que escuchábamos encandilados una de las canciones clásicas, esperando todos un encore final que en España se hizo famoso por ser la música de cabecera de Informe Semanal, uno de los programas de culto de la televisión cuando sólo había dos canales. Pues entonces, cuando todos esperábamos un final conocido, Rick Davies se sacó de la manga un arreglo final MARAVILLOSO Y DIFERENTE que a muchos nos llevó al cielo.

Hoy lo he encontrado en Youtube.Miradlo. El audio es perfecto. Yo estaba ahí.



:-)


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