sábado, 16 de octubre de 2010

Secuencia principal: G2

secuencia principal: G2
es cap d'es falcó, ibiza; 16/10/2010

Ahí estamos. Parte de una familia de nueve hermanos, u ocho según se cuente, pegados a las faldas de papá-mamá, rodeados por abismos de vacío, lejos de todo y sólo cerca de nosotros mismos. Condenados por leyes eternas a recorrer el mismo recorrido dia a día, año a año, eón a eón. Triple giro sobre nosotros mismos, sobre Él y sobre el centro de la galaxia.

Aquí estamos, pequeños montoncitos de carbono, hidrogeno, oxigeno y trazas de decenas de otros elementos, evolucionados a partir de una sopa primordial de materia orgánica, y resultado del azar, de la fortuna y de la selección natural, consecuencia de las mutaciones de nuestro genoma, que después de recorrer miles de caminos terminados en vía muerta llegaron a hacernos como somos.

Todo podía ser diferente, pero es como es. Una órbita diferente, un Sol más o menos masivo, la ausencia de la Luna o de un hermano gigante que despeja nuestro vecindario de peligros podía haber desembocado en un mundo diferente, yermo, estéril, vacío. O yéndonos a aspectos más fundamentales, pequeños cambios en constantes como la gravitatoria, la electromagnética, o la de estructura fina hubiera tenido como consecuencia un Universo en el que no se condensara la materia, o las estrellas no llegaran a arder con el fuego de la fusión nuclear.

Y todo esto, ¿porqué es? ¿Es una necesidad?, ¿es una consecuencia?, ¿es una casualidad? Ahí están los límites del conocimiento, donde la física roza la metafísica y el principo antrópico en su versión fuerte o débil planea amenazador sobre los razonamientos. La causa sin causa que acecha al final del camino.

Por ahora este pequeño montón de materia orgánica se limita a disfrutar del amanecer; de ver como una estrella vulgar, una enana amarilla de clase espectral G2 a la que cariñosamente llamamos Sol sale sobre un mar de agua líquida, no de metano como en Titán, o de hielo sólido como posiblemente en Europa, o de azufre fundido como en Io. De cómo el Sol se esconde momentaneamente detrás de nubes de agua, no de hidrógeno e hidrocarburos como en Júpiter, o acidas como en Venus.

Gracias a todo eso y a muchas otras cosas este pequeño montón de materia orgánica puede coger una cámara y hacer algunas fotos nada más que para poder recordar en el futuro que una mañana madrugó, se pegó una caminata de noche por el acantilado, se rió con unos amigos y se disfrutó de un espectáculo que muy bien podría ser diferente, porque en muchos, muchos sitios es diferente y no hay testigos que lo vean.

Música: Main Sequence, de Vangelis, en homenaje a nuestro Sol, una vulgar estrella de la clase G2 de la secuencia principal... Pero NUESTRA vulgar estrella de la clase G2

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