sábado, 31 de diciembre de 2011

Manifiesto para el 2012


A principio de 2010 dije 'se ha acabado la crisis, ya no pienso repetir esa palabra jamás'. Yo, que soy opuesto al voluntarismo, hice una declaración voluntarista como la copa de un pino... y me la he tragado una y otra vez.

En resumen, llevo tres años diciendo 'Menos mal que ya se acaba este año, a ver si cambiamos de número y cambian algunas cosas', y efectivamente, hasta ahora todo ha ido cambiando a peor, una y otra vez. Llevo tres años muy muy jodidos, y el año 2012 no parece que vaya a empezar mucho mejor por lo que uno lee y ve por aquí y por allá.

En estos tres años los proyectos que he empezado con la mejor ilusión no han llegado a cuajar como solían hacer en el pasado. Por cada alegría he tenido dos desilusiones. Cada éxito ha sido sólo parcial, y he tenido  sonoros fracasos. En este tiempo he sufrido grandes decepciones, la mayor parte por mi propia culpa, y he tomado decisiones equivocadas en muchas cosas, que sólo a la luz del paso del tiempo puedo reconocer.

A veces he tenido la tentación de tirar la toalla y dejarme llevar por la marea de tristeza, desolación y desesperanza que ocupa cada espacio de nuestra sociedad, desde lo más alto hasta lo más bajo, desde lo más lejano hasta lo más cercano.

Pero así no voy a ninguna parte. Así no construyo futuro para mi hija, para mi familia, para la gente que más cerca tengo, para mis amigos, para mis compañeros de trabajo, para toda la gente a la que quiero, y para la gente a la que no quiero también.

Rendirse es reconocer la impotencia, reconocer la incapacidad y plegarse a los vientos del destino; asumir que uno no tiene control de su vida y dejar que otros, cercanos o lejanos, elijan por uno; convertirse en una hoja que flota en la corriente del río y llega donde el agua la lleva.

Y yo no soy así. No quiero ser así, así que he decidido manifestarme.

Y me manifiesto.

En 2012 haré lo imposible porque los proyectos que emprenda lleguen a buen término, porque la desconfianza en las posibilidades de uno es nuestro principal enemigo.

En 2012 haré que el optimismo y la esperanza sean mi fuente de energía, porque la desilusión y el pesimismo nunca han ayudado a nadie.

En 2012 seré una gente del cambio en positivo, e intentaré que quienes estén a mi lado lo noten y se vean influidos por mi actitud, porque todos somos responsables de contribuir a que la depresión social en la que vivimos desaparezca

En 2012 trabajaré más y mejor que nunca, porque circunstancias excepcionales requieren esfuerzos excepcionales.

En 2012 priorizaré mejor mis esfuerzos, porque la energía hay que dirigirla en la dirección correcta para que se transforme en trabajo.

En 2012 ayudaré más a las personas que me rodean y lo puedan necesitar, porque en estos momentos la solidaridad tiene que ser el impulsor moral de nuestro comportamiento.

En 2012 no seré frágil ni pusilánime,  porque las desilusiones que vendrán, que alguna habrá todavía, no pueden pesar más que los éxitos, que también llegarán, ni torcer mi determinación.

En 2012 resolveré los problemas tal y como lleguen, porque la procrastinación no es una opción en estos tiempos.

En 2012 seré valiente, y cuando que hay que elegir tomaré el camino que me parezca más adecuado, nunca el más sencillo sólo por el hecho de serlo.

En 2012 hay 366 oportunidades de ser feliz, de elegir bien, de hacer lo correcto y de actuar. Trabajaré para que el saldo a final de año sea positivo, y que al llegar el próximo 31 de diciembre no tenga que decir 'a  ver si cambiamos ya de número y cambian las cosas', porque las cosas las cambiaremos nosotros, no cambiarán solas.

Este es mi manifiesto. Así quiero empezar el año y así quiero que se desarrolle.

Amigo, lector, amiga lectora, no sé si te conozco o no, pero si estás por ahí a mi alrededor, ¿me echarás un cable con esta faena? Para empezar, empiezo el año con un proyecto nuevo. Este va a salir bien.

:-)

Feliz 2012.





1 comentario :

Anónimo dijo...

Por supuesto que te echaré un clabe ¿lo dudabas?
¡Feliz Año 2012!

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