sábado, 25 de febrero de 2012

Millenium II y III, Stieg Larsson

No sólo me he dedicado a esquiar en Sierra Nevada. Me llevé en digital los dos libros que me faltaban por leer de la trilogía que lleva varios años arrasando en papel, en cine y seguramente si hicieran un serial radiofónico también: Millenium, de Stieg Larsson. Los libros, de improbable título: "La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina" y "La reina en el palacio de las corrientes de aire" son una lectura más que agradable. No soy un fanático de la novela negra, en absoluto, no disfruto con los asesinatos, las amenazas, los chantajes, las desviaciones sexuales ni nada de eso, pero tengo que reconocer que el autor tiene la capacidad de arrastrarte a su mundo sin la menor dificultad.

En el primer libro de la serie: "Los hombres que no amaban a las mujeres", lo conseguía incluso con una historia compleja, en cuyas primeras cincuenta páginas te planteaba magistralmente un misterio pero a la vez te machacaba con decenas de personajes suecos, familiares muchos de ellos, es decir, personas con el mismo apellido y nombres muchas veces similares (tan similares como dos apellidos o nombres españoles le deben parecer a un sueco, claro), pero sin duda te conseguía meter en las páginas del libro.

La continuación, o mejor dicho, las continuaciones, siguen la estela del primero, con una prosa directa, contundente y certera que te arrastra página a página sin dejarte respirar.

Las tramas son interesantes y llenas de personajes atractivos: mafiosos rusos, asesinos yugoslavos, periodistas de película americana, dilemas morales, psiquiatras venales, abogados corruptos, policías homófobos, un fiscal trepa... vamos, lo básico para tenerle a uno entretenido horas y horas.

Por encima de todos el personaje nuclear de Lisbeth Salander, o Dios, como prefieras.  Una mujer por encima del bien y del mal, híbrido entre Chuck Norris y el Jeff Goldblum de Independence Day, capaz de apalizar a dos moteros mafiosos momentos momentos después de hackear el ordenador central del pentágono. Bueno, del pentágono no, que no le hizo falta, pero vamos.

El personaje de Lisbeth es excesivo, pero a la vez es el argumento que hace de pegamento a toda la historia. Y fíjate, yo pienso que es un error del autor, un secundario que crece a expensas de los protagonistas. El protagonista original de la serie era inicialmente Mikael Blomquist, el periodista, su obvio alter ego personal, inteligente, comprometido, un triunfador con las mujeres... Pero durante el primer libro quien debió comenzar en la cabeza de Larsson como un secundario de lujo comenzó a resolverle problemas en la trama una y otra vez y acabó acaparando minutos, y convirtiéndose en protagonista. Y claro, después del golpe de las últimas páginas del primer volumen no había más remedio que darle en las sucesivas continuaciones del libro el peso que había ganado en la primera parte.

Pero en estos libros sobran cosas: me sobra el momento Lázaro en el segundo libro, cuando Lisbeth vuelve a la vida, y quizá alguna de las proezas informáticas de la susodicha. Me sobran algunas tramas laterales, que sólo consiguen distraer (la de la amante de Mikael en su nuevo trabajo, por ejemplo). Me sobran los momentos matemáticos: no hace falta que la tal Lisbeth sea de repente una genio de las matemáticas, que en un pispas y en mitad de una persecución, o de un asesinato, o de algo así da intuitivamente con la 'maravillosa demostración' del teorema de Fermat que este había apuntado en el margen de la aritmética de Diofanto, una leyenda en las matemáticas. Me sobra el inmortal, el monstruo asesino... que no deja de ser curioso, por cierto.

En fin. Pese a todo lo que me sobra, los libros son una lectura estupenda, entretenida y divertida. No llegan al nivel del primero, para mi gusto, pero se le quedan aceptablemente cerca. No he visto las películas, pero ahora me apetece verlas. Seguramente lo haré.

Lo dicho. Mil quinientas páginas en total de viaje por el mundo de los malos, de los inadaptados y de las cloacas de la sociedad que te dejan al final un buen sabor de boca.

¿Recomendable? Menos que el primer tomo de la serie pero si.


La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina, Stieg Larsson, Ed. Destino, 752 pág, 22,50  €

La reina en el palacio de las corrientes de aire, Stieg Larsson, Ed. Destino, 812 pág, 22,50 €




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