sábado, 2 de junio de 2012

Fundación, Isaac Asimov

Pues si. Mira qué cosas pasan. Años y años después. A ver. Lo cuento desde el principio. El País tiene ahora un espacio llamado 'En qué libro te gustaría vivir', la fantasía de vivir en un libro.

El otro día me plantearon en qué libro me gustaría vivir a mi. En un primer momento estuve tentado de decir algo sofisticado y sesudo, pero me di cuenta de que me estaría engañando a mi mismo si hubiera hablado de Auster, o de Umberto Eco, o algo así.

Por mi cabeza pasaron esos libros que te das cuenta al cabo del tiempo que te dejan huella. El señor de los anillos, por supuesto, libros sobre Roma, en concreto la serie de Colleen McCullough. También pasó por mi cabeza 'El millón', el libro de Marco Polo en el que cuenta sus aventuras explorando un mundo que entonces no era nada conocido en occidente. La iliada, por supuesto, con ese mundo mítico en el que hombres y dioses se dan la mano y combaten lado a lado. Quizá 'La isla del tesoro'.

Y al final ahí estaba. Escondido en los pliegues del tiempo en mi memoria, 'La fundación' La épica aventura de reconstruir una civilización caída en la barbarie. Fruto del positivismo científico de Asimov. Escrita  en una época en la que parecía que la energía atómica sería la solución a todos los problemas y cargada del optimismo de los años 50. El libro es el inicio de una serie que se ha extendido con mejor o peor fortuna en una decena o más libros escritos por Asimov y otros autores.

Esas aventuras espaciales en las que los que vencen no lo hacen gracias a la fuerza, sino a la inteligencia. Escudos de fuerza, cuchillos atómicos, sacerdotes de la ciencia, el 'espíritu galáctico'... en fin. Literatura claramente juvenil, pero que trascendió como una de las obras cumbre de la edad de oro de la ciencia ficción. La serie dejó huella. ¿Te suenan los piratas Korelianos? ¿De 'la guerra de las galaxias'? Pues no, nacieron en la fundación. ¿Y ese Coruscant cubierto por edificios por completo? Si, sin duda, es Trantor, la capital del imperio galáctico. Como estas hay decenas de referencias en el cine y en la literatura desde entonces.

Hoy un libro de menos de mil páginas parece que no es nada, y sin embargo el libro original no tenía más allá de trescientas páginas, y no le sobraba  ni le faltaba ni una.

Literatura de otros tiempos, pero que fíjate, al cabo de los años,  resulta que descubro que esa es mi fantasía literaria.

Pues bien, en huecos me lo he releído, cosa que uno  no debe hacer con los libros de su infancia y juventud, pues suelen decepcionar. Pero no. Salvando las obvias cosas que el paso del tiempo ha amortizado el libro se deja leer. Sigue siendo mi fantasía positivista.

Muchas gracias por hacerme leerlo. Me has devuelto por un momento a los quince años.

¿Recomendable? Si, con espíritu juvenil.

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Fundación, Isaac Asimov, La factoría de ideas, 318 pág, 18,95 €

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