viernes, 19 de octubre de 2012

Una metáfora al atardecer

Hay pocas más impresionantes en la distancia y menos sustanciales desde cerca que una nube. La nube ocupa un espacio enorme en el cielo, tapa la luz del sol, es capaz de inundar una comarca. Sin embargo al acercarse uno es imposible de tocar, como máximo se siente su humedad, pero no podemos olerla, no podemos tocarla. La notamos por el efecto negativo que tiene en la visión. Cuando entramos en un banco de niebla vemos como lo demás se ve peor, los colores pierden saturación, la formas se suavizan, nuestro alcance visual se reduce hasta llegar a la mínima expresión, quizá hasta desaparecer, pero no vemos la nube en si misma.


Una nube al atardecer es espectacular. En un día adecuado vemos como la nube va cambiando de tono conforme el sol se va poniendo. Su color pasa de blanco a rojizo, a púrpura y a gris, para terminar siendo una sombra indistinguible en la noche.


Por ahí dicen que las nubes de octubre son las más bonitas del año, y puedo estar de acuerdo con eso. La otra tarde me dediqué a hacer fotos a las nubes durante un rato. Sabes que mi relación con la fotografía no pasa por su mejor momento por muchas causas, así que de vez en cuando aprovecho alguna circunstancia favorable para sacar la cámara con cualquier excusa y disparar un rato. Eso hice la otra tarde. Me fijé en dos nubes en concreto, esta que hoy adorna este post y otra que quizá saque otro día, o quizá no.


Esta es una nube al atardecer, cada vez menos brillante, sumergiéndose en sombras, que crecen de abajo arriba conforme el sol cae tras el horizonte. Cada vez más oscura, con sombras que van pasando del gris al negro, y que le comen el espacio al blanco, al rojizo, al púrpura y al rosa. Cada vez menos agradable a la vista, más tenebrosa.


¡Hay tantas cosas que comienzan gloriosas y radiantes y terminan oscuras y sombrías! Lástima que tenga que ser así, pero el mundo es como es, la vida es como es. Las frutas se pudren, los cuerpos envejecen, los objetos se deterioran, los sentimientos ...


Sin embargo, igual que el sol se pone cada tarde oscureciéndolo todo y dejando espacio a la noche con sus sombras, horas después vuelve a salir, iluminando de nuevo el mundo y llenándolo de vida.

Esta nube no estará mañana. Si hay alguna será otra, será diferente, habrá cambiado, no tendrá el mismo perfil, el mismo color, la misma forma. La nube habrá desaparecido y en el cielo habrá... no lo sabemos, pero en realidad ahora mismo tampoco importa. Eso lo veremos mañana.

No somos criaturas de la noche sino del día. No podemos, debemos, sabemos ni queremos vivir en la oscuridad, sino en la luz. El sol saldrá y esa nube de ahí arriba no habrá sido más que una mala metáfora.


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Todas las fotos Nikon D7000, Sigma 24/70 f/2.8 tomadas el 13/10/2012 al atardecer desde la terraza de mi casa. 

8 comentarios :

Anónimo dijo...

Los sentimientos se... ¿transforman?, pues eso.
Me gusta la reflexión que haces.
Un abrazo campeón.

Anónimo dijo...

Que salga pronto el sol. 1000besos

lili galindo dijo...

que onda con esto y que onda con su vida!!!!!!!

lili galindo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
lili galindo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
lili galindo dijo...

oye hoy mes 30 no 31 F-O-C-U-S

lili galindo dijo...

:(:(

lili galindo dijo...

que onda con esto y que onda con su vida!!!!!!!

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