miércoles, 14 de noviembre de 2012

¿Por qué hago huelga hoy 14 de noviembre?

Desde hace unos años estamos metidos en la más dura crisis económica que haya vivido nuestro país en muchas décadas, quizá un siglo. El origen de esta crisis no es tan simple como muchos opinan, puesto que no se debe sólo a la locura de la construcción, ni al desplome de la banca de inversiones norteamericana, ni a inexactitudes en el juicio de la situación real por parte de los gobiernos anteriores, ni tampoco al frenesí de endeudamiento de las empresas y las familias en los felices años dos mil. Cada una de estas cosas contribuyó en mayor o menor medida a la gestación de la crisis, y todos tenemos algún tipo de responsabilidad en lo que nos ha conducido a esta situación. 

Aunque analizar el pasado nos puede ayudar a comprender lo que ocurre, ahora es mucho más importante encontrar el camino hacia el futuro, encontrar el modo en el que esta sociedad, que ha sido capaz de pasar en cuarenta años del siglo XIX al siglo XXI, que ha sido un modelo de tolerancia, de integración, de redistribución y de eficaz colaboración entre lo público y lo privado, vuelva a encontrarse a si misma, vuelva a confiar en sus posibilidades y en su porvenir.

Para conseguir esto es imprescindible que la acción de gobierno sea consistente con la situación real del país; que los objetivos a alcanzar estén claros y sean comprensibles, desafiantes pero accesibles; que los instrumentos que se utilicen sean consecuentes con lo primero y lo segundo; y que en este momento de profunda desesperanza, el liderazgo del país sea capaz de inspirar, de generar confianza, de despertar la ilusión.

Y nada de esto se da en este momento. El diagnóstico de la crisis es equivocado: el problema esencial no es del excesivo gasto público, sino el desplome de los ingresos fiscales. El objetivo no lo conoce nadie. Los instrumentos que se aplican pasan por la destrucción del estado del bienestar que tanto nos ha costado conseguir: desmontamos el futuro (educación), el presente (sanidad) y el pasado (dependencia). Para terminar el liderazgo es... bueno, por ser educado diré que es inexistente.

Esto es lo que a mi me preocupa y lo que me impulsa a hacer huelga hoy. No confío en la capacidad de este gobierno para pilotar un barco que se llama España, como hace diez años no supieron manejar un barco que se llamaba Prestige. No confío en lo que hacen, no creo que las recetas importadas e impuestas que se están aplicando ayuden a quien lo necesita. Creo por el contrario que cada vez se está quedando más gente por el camino, sin esperanza, sin futuro.

Una huelga, y mucho más una huelga general como esta es el reconocimiento de un fracaso, y por este camino, sin duda, estamos fracasando. Sin embargo una huelga es también una señal de atención, un aviso.

Hoy hago huelga, y con mi pequeño gesto personal contribuyo a lanzar un aviso: así no, este no es el país en el que yo quiero vivir, hay otros modos de manejar la situación, la carga de la crisis debe recaer en todos por igual, no sólo en quienes más lo necesitan.

Te pido, si lees esto, que te sumes a la huelga, que contribuyas a lanzar un mensaje cívico, alto y claro a quienes nos gobiernan.

No hay comentarios :

Publicar un comentario