martes, 6 de marzo de 2012

UOC. Cuarto semestre.

Ayer comenzó el nuevo semestre de la UOC. De hecho ayer por la tarde, tras volver de Palma, me puse a descargar apuntes, PECs (Punto de Evaluación Continua) y material, e incluso hice la mitad de la primera PEC de una de las asignaturas, la de Inglés II.

Este semestre voy a intentar cinco asignaturas, eso es una más que las cuatro que he sacado en los dos semestres anteriores, pero claro, no tengo ningunas elecciones por medio y este find e semana es por fin el congreso de la FSE-PSOE, donde sea como sea y pase lo que pase terminará mi 'inmersión profunda' en el partido. Con estos considerandos, es fácil prever que tendré más tiempo disponible para dedicar a la UOC, fuera de ponencias marco, carpas, discursos y conspiraciones varias. Algún día escribiré sobre todo este proceso.

Hasta ahora los resultados que he obtenido han sido muy buenos, desde cualquier prisma que se quiera mirar: 13 asignaturas, 5MH, 5S, 3N no está nada mal. A ver qué tal este semestre. Es lógico pensar que las cosas se van complicando con el tiempo, y que no será sencillo mantener los resultados. A ver.

Las asignaturas de las que me he matriculado son: Inversión empresarial, Personas y organizaciones, Análisis multivariante, Dirección de marketing e Inglés II (obligado esta última). Me apetecen especialmente las de Inversión y Análisis multivariante. A ver si el material de esta última es mejor, o está mejor organizado, que el de estadística aplicada, que era un puñetero desastre.

La cara B de todo esto es el tiempo. A partir de ahora la rutina de levantarme sistemáticamente a las seis se tiene que imponer, estudiar de seis a ocho y luego empezar la vida de papi, trabajador/empresario y tal. Tendré menos tiempo o ganas para otras cosas, pero como dice el refrán 'A quien por su gusto muere que nadie le llore'. Sigo pensando que convertir esto en una carrera de resistencia haría  que lo acabara dejando. No me meto en un proyecto a ocho años vista, no soy capaz. A cuatro ya es bastante largo. Siempre estoy a tiempo de bajar el ritmo. Por ahora he sobrevivido y cuando acabe este semestre estaré prácticamente en la mitad. Sigo pensando que es una desgracia no poder estudiar también durante el verano, puesto que los semestres son realmente cuatrimestres. Podría bajar un poco el ritmo durante el invierno, mi época laboralmente más compleja, y conseguir un progreso más rápido sin embargo.  Quizá haría tres asignaturas por cuatrimestre invernal y cinco en verano. O cuatro y cinco. En fin, que como eso no es posible no hay que pensar en ello.

Voy a ver si hay algún material más que descargar, voy a instalar el programa para grabar las prácticas de Inglés y a ver si arranco con Dirección de Marketing.

Al lío.

lunes, 5 de marzo de 2012

Los enamoramientos, Javier Marías

Voy a empezar diciendo que en general no me gusta cómo escribe Javier Marías. No me gusta su afición por los soliloquios introspectivos, que pueden llenar cuatro páginas siguiendo detallada y minuciosamente los pensamientos de un protagonista mientras abre o no abre una puerta; no me gustan sus interminables párrafos de cuarenta líneas sin un solo punto en su interior; no me gusta cómo enrevesa las tramas para que al final el aparente nudo se deshaga del modo más obvio.

Mi primer contacto con él fue 'Mañana en la batalla piensa en mi', novela que lo catapultó a la fama y a mi me costó terminar por los motivos que antes he mencionado, y cuyo desenlace se podía prever desde doscientas páginas antes del final. Otra de sus novelas me gustó mucho: 'Corazón tan blanco', en particular uno de sus capítulos, que creo que siempre recordaré. Al cabo del tiempo compré el primer volumen de 'Tu rostro mañana' pero no lo he terminado, siempre he encontrado algo mejor que hacer, y ahora, hace unos días, me hice con 'Los enamoramientos', su última novela, aclamada unánimemente como obra maestra por la crítica.

Y llega el punto en el que este humilde crítico, cuya única cualificación como tal es la que pueden dar miles y miles de páginas leídas de todos los géneros literarios, debe dar su opinión. Y en este caso me cuesta dar opinión.

El autor es fiel a si mismo y a su estilo, lo cual hace que la forma del libro, el cómo está escrito, no me resulte atractivo. Me ha costado navegar por muchos de sus capítulos, conseguir aire entre las interminables digresiones, atravesar rodeos y desvíos con los que el autor adorna las páginas. Es evidente que a Marías le gusta cómo escribe Marías, y seguramente tiene razón. No tengo ninguna duda de que le darán el Premio Nobel, o algún otro. Pero a mi me cuesta.

Tengo que decir, además, que la historia en si misma no tiene la tensión necesaria, que si bien es cierto que a partir de la mitad del libro gana en interés y en vivacidad, no es menos cierto que es predecible, es decir, que es fácil que el lector sea capaz de anticipar el nudo y desenlace de la trama.

Esto en cuanto a la forma. Sin embargo también tengo que decir que en este caso todo lo anterior me parece accesorio, puesto que el autor trata de un modo magistral el fondo del asunto, que no es otro que el amor, o mejor dicho, cómo gestionamos el amor, cómo nos enamoramos y desenamoramos; lo que somos capaces de hacer, de ocultar, de evitar y de provocar por amor.

¿Es una novela romántica? Ni mucho menos. ¿Es un drama? En el fondo no. A mi entender es más bien un profundo ensayo novelado sobre el amor y el enamoramiento -de ahí su nombre-, que una novela, y en este sentido me ha parecido sublime.

Como dice una de mis compañeras de trabajo 'no tengo yo muchos ánimos para según qué alegrías' -ojo, que lo dice de un modo bastante más bestia que no voy a repetir-, pero sería un cínico si no reconociera que el libro me ha hecho reflexionar, de hecho me está haciendo reflexionar, pues lo he terminado hace menos de media hora, y creo que lo voy a seguir teniendo en la cabeza durante bastante tiempo.

¿Recomendable?
Depende de lo que te guste leer, y no hablo del género, sino del hecho en si mismo de leer. De todos modos mi consejo sería que lo leyeras.

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Me voy a permitir enlazar una canción que creo que le pega a este libro. Ayer la encontré buceando de sitio en sitio, la he colgado ya en una foto, y creo que le pega perfectamente al libro.




Actualización
Mi amigo Josep Costa, uno de los mejores fotógrafos no profesionales -porque no quiere- que conozco, me ha llamado la atención sobre la foto de la portada, de Elliot Erwin. Sólo por conocer más de ese fotógrafo ya ha valido la pena escribir este post, que a veces uno no sabe por qué lo hace.

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Los enamoramientos, Javier Marías, Ed. Alfaguara, 408 pág, 19,50€

viernes, 2 de marzo de 2012

Torre de ses portes

torre de ses portes
torre de ses portes
torre de ses portes torre de ses portes
torre de ses portes
torre de ses portes
torre de ses portes


Todas las fotos Nikon D7000, Nikkor 70-240 f/4.5 (raro, raro) y Nikkor 35mm f/2