miércoles, 28 de noviembre de 2012

Con las estrellas en la cabeza

Pero mira por donde la otra noche, tras, bueno, tras algunos inconvenientes que no vienen al caso, salí a hacer fotos con Jose. Salimos ya tarde, bastante tarde, y sin tener claro del todo donde ir. Al final fuimos a Sa figuera borda, bueno, en concreto entre Sa figuera borda y Cala conta.

Crack haciendo fotos con s'esparta al fondo y avión que se suma a la fiestaLa luna estaba en un creciente casi del 80% y había luz para dar y vender. Después de hacer unas cuantas fotos de paisaje, mar y todo eso, y de hacerle una a Jose que también me gusta, cuando ya casi acabábamos me puse a hacer el mono. 

La verdad es que la situación era propicia. El arquito este tiene su punto, y fíjate, alineado sobre él tenemos Orión, el rey de las noches de invierno, sobre Orión está Tauro, la uve tumbada, con Júpiter entre los cuernos del toro, y un poco más arriba las Pléyades. La gracia es que todo eso estaba alineado con el arco y con el potencial modelo. Bueno. Lo de llamarme modelo a mi tiene un cierto delito, pero vamos, que estaba dispuesto. Para eso está el intervalómetro, ¿no? Pues eso. 

La foto me gusta. No es que yo esté guapo, que no importa un pimiento, es que la foto está hecha en plena noche, tirando de ISO y aguantando la respiración durante treinta segundos. Cierto mérito tiene, no me digas que no.


Foto Nikon D7000; Sigma 10-20 F/4-5,6; ISO 6400; f/4; t=30s. Ajustes de niveles, ligera reducción de ruido y poco más. 


domingo, 25 de noviembre de 2012

El descendimiento, Roger van der Weyden

Volviendo a mis cuadros favoritos por un momento, hoy os presento una sorpresa que me llevé una vez en El Prado. No conocía este cuadro -lo siento, soy así de inculto-, así que mi aproximación a él fue completamente 'virgen' de cualquier prejuicio.

Os cuento la historia en un momento. Cerca ya de terminar mi visita, encontré un montón de gente arremolinada en una sala. Ni idea de qué estaban  mirando, porque los clásicos -Velázquez, Goya, Durero, Rubens, El Bosco...-, ya habían quedado atrás,  así que allá que me fui a ver qué miraba tanta gente.


El descendimiento, de Roger Van der Weyden. Un cuadro que estaba entonces recién restaurado y que presidía su sala oscureciendo a todos los demás. Madre mía. Qué maravilla. Qué sutileza en la pintura, qué emoción en las figuras, qué alarde compositivo... Me pasé más de media hora delante del cuadro, mirando los pequeños detalles: la textura de los tejidos, la semitransparencia de la sábana que cubre el cuerpo de cristo, las lágrimas que parecen rodar, cómo las figuras de los extremos abrazan a todas las demás creando una escena coherente y compacta, en la que no sobra nada ni falta nada.

En fin. Una maravilla. Os enlazo la página de el museo del Prado donde podéis leer sobre el cuadro, verlo en tamaño gigante, mirar los detalles de la imagen, hacer zoom sobre él para ver sus detalles, sus texturas, sus formas..., pero lo mejor que podéis hacer es ir a ver el cuadro con vuestros propios ojos, a ver si os captura como lo hizo conmigo.


miércoles, 14 de noviembre de 2012

¿Por qué hago huelga hoy 14 de noviembre?

Desde hace unos años estamos metidos en la más dura crisis económica que haya vivido nuestro país en muchas décadas, quizá un siglo. El origen de esta crisis no es tan simple como muchos opinan, puesto que no se debe sólo a la locura de la construcción, ni al desplome de la banca de inversiones norteamericana, ni a inexactitudes en el juicio de la situación real por parte de los gobiernos anteriores, ni tampoco al frenesí de endeudamiento de las empresas y las familias en los felices años dos mil. Cada una de estas cosas contribuyó en mayor o menor medida a la gestación de la crisis, y todos tenemos algún tipo de responsabilidad en lo que nos ha conducido a esta situación. 

Aunque analizar el pasado nos puede ayudar a comprender lo que ocurre, ahora es mucho más importante encontrar el camino hacia el futuro, encontrar el modo en el que esta sociedad, que ha sido capaz de pasar en cuarenta años del siglo XIX al siglo XXI, que ha sido un modelo de tolerancia, de integración, de redistribución y de eficaz colaboración entre lo público y lo privado, vuelva a encontrarse a si misma, vuelva a confiar en sus posibilidades y en su porvenir.

Para conseguir esto es imprescindible que la acción de gobierno sea consistente con la situación real del país; que los objetivos a alcanzar estén claros y sean comprensibles, desafiantes pero accesibles; que los instrumentos que se utilicen sean consecuentes con lo primero y lo segundo; y que en este momento de profunda desesperanza, el liderazgo del país sea capaz de inspirar, de generar confianza, de despertar la ilusión.

Y nada de esto se da en este momento. El diagnóstico de la crisis es equivocado: el problema esencial no es del excesivo gasto público, sino el desplome de los ingresos fiscales. El objetivo no lo conoce nadie. Los instrumentos que se aplican pasan por la destrucción del estado del bienestar que tanto nos ha costado conseguir: desmontamos el futuro (educación), el presente (sanidad) y el pasado (dependencia). Para terminar el liderazgo es... bueno, por ser educado diré que es inexistente.

Esto es lo que a mi me preocupa y lo que me impulsa a hacer huelga hoy. No confío en la capacidad de este gobierno para pilotar un barco que se llama España, como hace diez años no supieron manejar un barco que se llamaba Prestige. No confío en lo que hacen, no creo que las recetas importadas e impuestas que se están aplicando ayuden a quien lo necesita. Creo por el contrario que cada vez se está quedando más gente por el camino, sin esperanza, sin futuro.

Una huelga, y mucho más una huelga general como esta es el reconocimiento de un fracaso, y por este camino, sin duda, estamos fracasando. Sin embargo una huelga es también una señal de atención, un aviso.

Hoy hago huelga, y con mi pequeño gesto personal contribuyo a lanzar un aviso: así no, este no es el país en el que yo quiero vivir, hay otros modos de manejar la situación, la carga de la crisis debe recaer en todos por igual, no sólo en quienes más lo necesitan.

Te pido, si lees esto, que te sumes a la huelga, que contribuyas a lanzar un mensaje cívico, alto y claro a quienes nos gobiernan.

lunes, 12 de noviembre de 2012

Gente en el delta del Ebro

Tres días dando vueltas por el delta del Ebro dan para muchas cosas. El paisaje es completamente diferente al que estoy acostumbrado: una gran llanura lena de arrozales, marismas, lagos y canales; aves de todo tipo: garzas, flamencos, patos y muchas otras; inmensos arenales a ambos lados de la desembocadura, que forman playas larguísimas y anchísimas ...

Como te podrás imaginar, una de las cosa que he hecho estos días ha sido hacer fotos. Muchas fotos. Le pedí prestada la cámara a Jose, la Olympus Pen E-PL1, y dos objetivos a Oscar, un Zuiko 12-50 y un excepcional Lumix 20mm f/1.7. Llevaba además varios filtros Cokin prestados también por Jose. La idea era ir con un equipo ligero pero que me permitiera hacer algunas cositas, no sólo la típica foto point  and shoot. Quería probar un poquito más la PEN, porque ya sabes que tengo en la cabeza comprar una de las nuevas, la E-PL5 para que me acompañe en los viajes y no tener que cargar con la D7000 y el mochilón de objetivos y material.

El tema principal del viaje eran los paisajes, lógicamente, pero claro, tampoco podía dejar de lado la presencia humana en el delta. He sacado una serie de unas cuantas fotos de gente haciendo cosas: pescando, paseando, haciendo fotos... en fin, una pequeña colección de locales y visitantes en ese paisaje extraño y plano, de agua, arroz, mosquitos y caminos; habitantes permanentes o temporales de la llanura del delta. Aquí están, espero que te gusten, bueno, espero que al menos alguno de ellos te guste. Por cierto, el sitio vale la pena una excursión.




Todas las fotos Olympus PEN E-PL1 con Zuiko 12-50mm f/3.5-6.3 salvo la última LUMIX 20mm f/1.7, tomadas entre el 1 y el 3 de noviembre en el delta del Ebro, provincia de Tarragona. 

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Mensajes en una botella... o en cualquier sitio

Uno encuentra mensajes en cualquier sitio si mira lo suficiente, y a veces uno encuentra mensajes sin buscar. Uno encuentra mensajes inesperados, procedentes de aquí y de allá, mensajes con sentido y mensajes sin sentido, mensajes deseados y mensajes indeseados. Eso forma parte de la vida en general, y de la mia en particular. Uno se debe acostumbrar, supongo, a esto, forma parte del juego, forma parte de la vida.

Lo que no es tan habitual es encontrar una pared entera llena de mensajes.

El domingo pasado devolví el coche que había alquilado en la estación de tren de Valencia para mi miniescapada al delta del Ebro. Sobre esa escapada ya habrá ocasión de comentar algo quizá.

Como era temprano y tenía tiempo, decidí pegar un paseo con la cámara por la estación y sus alrededores. Ya sabes, o quizá no, que las estaciones y aeropuertos son sitios que me encantan, me parecen fotogénicos por naturaleza. Pues eso, allá que me fui sin nada que hacer durante hora u hora y media salvo hacer fotos, mirar a la gente y dejar pasar el rato. Entré en una tienda en la estación, Natura, que a veces tiene cosas interesantes y siempre tiene algún motivo que fotografiar. Y ahí estaba: una pared  convertida en el depósito  de los mensajes de la gente, pegados en postits, escritos en cien letras diferentes. mensajes de amor, mensajes de soledad, mensajes de esperanza. No pude evitar hacer unas cuantas fotos. Aquí están unos cuantos.


Mensajes que deja la gente... ¿Cuántos se te aplican? ¿Cuántos habrías escrito tú? ¿Con cuántos estados de ánimo te sientes identificado o identificada?

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Fotos: Olympus PEN E-PL1, Lumix 20mm f/1.7 pancake. Gracias Jose por la cámara, gracias Oscar por el objetivo