lunes, 28 de enero de 2013

Callejones de la medina de Marrakech

La medina de Marrakech es un laberinto. No hay otro modo de describirla. Las callejas se retuercen unas alrededor de las otras, acaban en caminos sin salida, se cruzan con túneles oscuros que pasan por debajo de edificios que parecen estar a punto de caer. Las paredes son ocre, magenta o gris, pero no sé porqué yo me las imagino siempre en blanco y negro.

Por las calles se ven jóvenes que no parecen tener ocupación alguna; mujeres mayores cubiertas con el hiyab, el chador o, por suerte las menos, el burka, una prenda que siempre me ha dado miedo; tipos con la dentadura destrozada que da miedo verlos, y sin embargo no se meten con nada ni con nadie; porteadores tirando de un carro cargado de objetos inverosímiles... Toda la fauna humana que puebla esta ciudad a ratos maravillosa y a ratos insoportable. Peor son los callejones vacíos, que hay y muchos sobre todo en cuanto las tiendas del zoco van cerrando. Las pareces parecen cerrarse a ambos lados, dejando el espacio justo para pasar, y todo son sombras, oscuridad y el eco de los pasos de uno.

Sin embargo, pese a los personajes peculiares, pese a los callejones tenebrosos, no puedo decir que haya tenido miedo en momento alguno. Todo el tiempo me sentí absolutamente seguro. Es curioso. Seguramente no me atrevería a recorrer callejas como esas por la noche en Madrid, Barcelona o Valencia, y sin embargo allí, en un país extraño, en una cultura que no acabo de comprender, sin hablar correctamente el idioma, pues mi francés es justito siendo generoso, me sentía inexplicablemente seguro.

Unas cuantas fotos de algunos callejones de Marrakech. Lo dicho, yo las veo en blanco y negro, aunque en algunos casos, el color de las paredes hubiera merecido una oportunidad.


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Todas las fotos Olympus Pen E-PL5, Zuiko 14-42 f/3,5-5,6; Lumix G 20 f/1,7


1 comentario :

cris dijo...

Qué magnífico, me sentí transportada a esas calles por un instante... Y luego, cuando volví al instante, tuve ganas de conocerlas.

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