domingo, 13 de enero de 2013

Jardín Majorelle, Marrakech. Experimento de color, o de ausencia de color más bien.

Una de las miles de cosas que le sorprenden a uno cuando visita Marrakech es el color. Bueno, hay muchas otras cosas que sorprenden, algunas negativamente, pero el color... es impresionante. Desde los muros rosa de la muralla de la medina, el omnipresente ocre de las construcciones, los colores de las especias, las alfombras, los trabajos en piel... incluso la ropa de las mujeres, vestidas algunas de pies a cabeza, con burka, pero no negro, sino de colores vivos.

En el escaso tiempo que tengo estos días estoy repasando algunas fotos de las que he ido tomando allí, y hoy he caído en las que hice en el Jardín Majorelle, la que era la casa de Yves Saint Laurent que ahora es un jardín público, bueno, público previo pago de 50 dirhams, más o menos cinco euros. En el jardín hay cientos de plantas exóticas procedentes de asia, américa central y del sur, oceanía, e incluso hay plantas africanas (es broma). Es bastante impresionante el bosque de bambú, y algunos arriates con combinaciones de cactus de todas las partes del mundo.

Ya sabes que yo no soy muy de plantas, y la visita justifica por poco el precio, pero vamos, hacer algo diferente en Marrakech, es decir, salir del zoco y la medina no viene mal.

Hoy he repasado esas fotos, y se me ha ocurrido un pequeño experimento. ¿Y si les quito el color? Quitar el color a una foto es quedarse sólo con la forma, un ejercicio de lo más saludable para aprender cosas sobre composición fotográfica. Es asombroso cómo se descontextualizan las fotos si les quitamos algo que para nosotros es esencial. Una planta es verde, una hoja seca es marrón. Si les quitamos el color... sólo queda la forma, y eso nos puede confundir.

Una serie de siete fotos del jardín Majorelle, un poco raras, eso sí, pero que me gustan, cada una por lo suyo. Yo tengo una favorita. ¿Y tú?








Si quieres ver alguna en grande basta que pulses encima.

En realidad esto ha sido una pequeña broma a Marrakech, una ciudad que vale la pena visitar, pero donde es difícil aterrizar. Una vez se le coge el aire tiene mucha gracia. Quitarle el color a las primeras fotos de Marrakech que subo aquí es una manera de vengarme del primer día y medio en la ciudad.  Supongo que subiré alguna serie más fotos del viaje, sobre todo mi tradicional serie de fotos de personas, que en este caso es muy particular. Gente muy muy diferente. Espero tener algo de tiempo. 

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Todas las fotos Olympus E-PL5, Zuiko 14-42mm (el objetivo de kit)


1 comentario :

Anónimo dijo...

Fotos lindisimas! Y gracias por hablar en tu blog de Dar Attajmil! Lucrezia

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