martes, 5 de marzo de 2013

Ses balandres, una excursión espectacular

Un poco pretencioso el título, ¿no? pero para mi es adecuado.

Salimos del plá de Corona, un poquito pasado Santa Inés (ver el mapa de por ahí abajo) y cogemos un camino de tierra que deja el pla a la derecha. El camino no es demasiado largo hasta llegar a la canal por la que bajaremos a ses Balandres, pero primero...


... hay que disfrutar de la espectacular vista desde arriba del todo, Ses margalides de frente, el acantilado a se precipita al mar en una caída de más de doscientos metros a plomo. La vista es parecida a la de otros puntos del norte: las Puertas del cielo, Aubarca, Na xamena,  aunque no sé porqué a mi me impresionó especialmente. Espectacular.

Desde arriba también se puede ver el lugar al que nos dirigimos: el pie del acantilado donde un agua azul turquesa nos espera.

Volviendo hacia atrás encontramos la canal por la que bajaremos hasta el pie del acantilado. El inicio del descenso es un cortado de menos de diez metros de ancho por el que se entrevé una senda que baja, y baja, y baja...

La verdad es que cuando uno ve la entrada se pregunta... ¿y por ahí voy a ir? El caminito tiene su tema, no te creas, aunque en algunos momentos encontramos ayudas en forma de escaleras, pasamanos, cuerdas...





Todo esto hasta que llegamos a 'el paso', ya cerca del final del camino, cuando el mar está ahí, al alcance de la mano llegamos a un cortado de unos ocho o diez metros, completamente vertical, en el que la roca ofrece unos 'escalones' por llamarlos de algún modo que nos podrían ayudar a llegar abajo, siempre que uno fuera algún tipo de cuadrúmano, un participante habitual de 'al filo de lo imposible' o tenga la cabeza vacía.

Por suerte, quien colocó los pasamanos y la escalera también  puso una cuerda fija que da una cierta seguridad. Yo, desde luego sin la cuerda no hubiera bajado jamás, y más con el vértigo que tengo. Vaya que no.

Me acuerdo que hace mucho muchos años, en mi primer verano en Ibiza me habían hablado de este sitio y de su legendaria cuerda. Pues bien. Este es el sitio y esta la cuerda. Da miedo, de verdad.


La cosa es que entre unas cosas y otras uno llega abajo, y se encuentra un paisaje magnífico: acantilados, mar, rocas, lugares donde se podría bañar uno y sobre todo NADIE. Un sitio excelente para vover en verano, aunque me temo que no seré el único con esa idea. Sobre todo vendrá gente en barco desde San Antonio, imagino. En fin. Es la isla.



Pero vamos, ¿qué se le pierde a uno en un sitio como este, dejado de la mano de Dios, donde para llegar hay que pasar por un caminacho que vaya tela, incluso jugarse el tipo en una ocasión? Pues nada, en realidad. Así que ya que estamos ahí ... habrá que hacer alguna foto, ¿no?





mar

el frio, el viento, el mar...


Un pelín cansado después de subir... así que lo mejor es irse a Can Cosmi y comerse una estupenda tortilla de las que hacen allí. ¿No crees?


Una observación. Si tienes intención de ir, ojo con lo que llevas, es decir, bajar por algunos sitios será complicado con una mochila grande y el trípode y todo eso. Equipo ligerito, porque si no correrás el peligro de cargarte algo, como tu cabeza por ejemplo.

Ah, el mapa del tesoro...


Ver Ses balandres en un mapa más grande

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Todas las fotografías Olympus PEN E-PL5, Zuiko 14-42mm f/3,5-5,6; filtros Lee;

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