martes, 16 de abril de 2013

¿El mejor viaje?

Tiempo para pasear hasta gastar la suela de los zapatos; para volver a barrios donde no había estado hace más de veinte años; tiempo para visitar las exposiciones que más me apetecía ver, incluso dos que no sabía que estaban hasta que llegué allí; tiempo para ver un musical; tiempo para dar vueltas y más vueltas por calles conocidas y desconocidas... tiempo para casi todo.

¿El mejor viaje del mundo? No lo sé. Este ha estado más que bien, aunque por supuesto se podía haber mejorado.

Magnífica la exposición de Lichtenstein en la Tate, gloriosa la de Sebastiao Salgado en el museo de historia natural, emocionante la de Ansel Adams en el museo marítimo de Grenwich y muy buena y muy diferente la del impacto de Bowie en el arte y la cultura en el V&A. Un poco menos interesante me resultó la de Man Ray en la National Portrait Gallery.

Si te tuviera que recomendar personalmente que fueras a dos de estas exposiciones serían las de Ansel Adams, por supuesto, y la de Bowie por motivos completamente distintos. Ansel Adams creó la mayor parte del lenguaje fotográfico que determina la fotografía de paisaje hoy en día y en los últimos cincuenta años. Por su parte Bowie es Bowie. Tres de sus discos (quizá cuatro) estarían sin duda en mi top ten de discos favoritos. No lo he visto nunca en directo, y lo más probable por su edad es que ya no lo vaya a ver, y no tienes idea de la pena que me da.

Dicho esto, reconozco que las dos mejores exposiciones son las de Lichtenstein, de la que destacaría la sala de 'guerra y romance', por supuesto, y la maravillosa historia del arte de la primera mitad de siglo XX que se  representa en un tríptico que casi pasa desapercibido,  y la de Sebastiao Salgado, por la coherencia y la calidad de las fotografías expuestas: un maestro entre los maestros.

 

Lo dicho. Tres días culturalmente (cuasi) perfectos. Sólo se me ocurren una o dos cosas que los podrían haber hecho mejores.

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