lunes, 8 de julio de 2013

Los detectives salvajes, Roberto Bolaño

Un libro que merece sin duda un comentario. Después de meses de no leer casi nada interesante, es decir, casi nada sobre lo que valga la pena escribir, he leído esta semana pasada esta maravilla. Hace tiempo tenía ganas de leerlo, pero la verdad es que para enfrentarse a los libros de Bolaño hay que tener decisión, pues exigen mucha atención del lector para sacarles el jugo que llevan dentro. Hay que estar de humor, y yo, al menos últimamente, parece que de eso tengo poco.

Sin embargo esta semana me he decidido y lo he leído. Y vaya si me ha gustado.

Tras una introducción y una conclusión escritas con el paso cambiado respecto del resto del libro, y que cobran sentido al final, el libro se centra en la vida de dos poetas, uno mejicano y otro chileno, a lo largo de veinte años, siguiéndolos a través de las personas con las que se relacionan: amigos, conocidos, amantes, contactos ocasionales. Los dos jóvenes, uno de los cuales es el alter ego del autor, buscan algo, y nadie sabe el qué. Decir que buscan la fama parece equivocado, que persiguen un sueño literario podría acercarse más, que se buscan a si mismos sería manido. En cualquier caso el autor salta de Méjico a Barcelona, Viena, Tel Aviv, Luanda... Decenas de relatores nos cuentan cosas sobre ellos, sobre sus vidas, sus vicios, éxitos, enfermedades, testimonios de quienes les rodean que nos permiten seguir sus vidas de un modo diferente. Ulises Lima y Alberto Belano huyen de Méjico, y hasta el final, en ese epílogo que enlaza directamente con el prólogo, no se entiende por qué.

El autor ajusta cuentas con una generación entera de escritores y poetas hispanoamericanos, algunos poniéndoles nombre y apellidos, en otros escondiéndolos bajo seudónimos más o menos opacos. El nombre ficticio de la corriente poética que fundan los protagonistas, el realismo visceral, se corresponde en la realidad con el movimiento poético infrarrealista, efectivamente fundado por Roberto Bolaño y por Mario Santiago Pasquiaro, otro joven poeta mejicano.

¿Cómo es el libro? Autobiográfico, a veces reportaje de investigación, a veces triste, pocas alegre, a ratos confuso y siempre magnético para el lector ávido de conocer más sobre estos dos extraños personajes.

Simplemente espectacular. Pocas veces me he sentido tan atrapado por un libro que realmente no trata de nada. ¿Recuerdas el anuncio aquél de BMW que acababa con lo de 'lo importante no es el destino sino el camino' o algo así? Pues en este caso descubrir el libro en si mismo es el objetivo, más allá de la historia que contiene.

Lo curioso del caso, a ver si me siguen,  es que él se preocupaba de tener sus medicinas, se preocupaba de no comer nada que le fuera a provocar una pancreatitis, había tenido tres,  no en Angola, en Europa, si las llega a tener en Angola se muere seguro, se preocupaba por su salud, digo, y sin embargo, cuando hablamos, digamos cuando hablamos de hombre a hombre, suena horrible pero ese es el nombre de ese tipo de conversación crepuscular, me dejó entender que estaba allí para hacerse matar, que supongo no es lo mismo que estar allí para matarte o para suicidarte, el matiz está en que no te tomas la molestia de hacerlo tú mismo, aunque en el fondo es igual de siniestro. 

¿Recomendable? Si

Ah, por cierto. No te olvides de otra obra maestra de Bolaño: 2666

-------------
Los detectives salvajes, Roberto Bolaño, Ed. Anagrama, 609 pág. 13,77 €

No hay comentarios :

Publicar un comentario