domingo, 14 de julio de 2013

Mis límites

En dos días casi seguidos he llegado a límites de cansancio que hace tiempo que no alcanzaba. Empecemos por el principio: estoy bajo de forma. Desde principio de junio no hago deporte en serio, y además el calor me está afectando estos días más de lo que me imaginaba. Más de lo que pensaba que me afectaba.

Ver 12km corriendo en un mapa más grandeLa fiesta en cuestión. No había llegado casi nadie todavía. Yo, para entonces, ya estaba muerto.Veamos. El viernes pasado, después de dormir muy poco por la noche por temas que no vienen al caso, me apeteció salir a correr por aquello de mover un poco las piernas y sudar un rato. Eran aproximadamente las siete de la tarde y la idea era salir y hacer media hora o así, unos 5Km. La cosa es que me puse a correr, me baje a figueretas, hice el paseo, y cuando llegué al final me dije: hasta el Torre del mar; y cuando llegué allí dije: el paseo de playa d'en bossa; y cuando estaba llegando al final recordé que nada, un poco más adelante, había una fiesta en la playa, en el Nassau, donde estaba trabajando bastante gente a la que quiero, y me dije, ¿por qué no? y como no me apetecía correr por la calle con todo el mogollón que se forma en los Jet, el Ushuaia y todo eso, decidí correr por la playa. Y sabes, correr por la arena es muy cansado, mucho, y yo estaba muy cansado, y con sueño, pero a fin de cuentas me había metido ahí con una 'misión' y la misión la cumplí. Corrí hasta el final de playa d'en bossa, y vi mi fiesta aunque no vi a nadie conocido, y volvía casa más muerto que vivo. 12Km, que no es tanto si te pones así, porque he corrido más en un par de ocasiones, pero no por la playa, y no con sueño, y no desentrenado, y no cansado como estaba, con lo que llegué casi al límite de mis fuerzas a casa.



Yo, derrotado, en la cima de sa capelleta, deseando llegar a casaY hoy domingo. Hoy estoy solo porque María se ha quedado a dormir en casa de una amiguita, y esta mañana yo he estado haciendo nada en casa (vagueando) hasta que me he decidido a coger la bici. Mi plan era cogerla a las 9, y no la he cogido hasta las 12, ese es el tamaño de mi pereza. La idea era hacer la ruta teológica (el infierno y sa capelleta), y si tenía fuerzas al final tirar hasta cala Jondal y ver en la vuelta hasta donde llegaba. En un sueño pensaba que quizá hoy llegaría hasta s'Atalaia, pero vamos, eso es un sueño hoy en día. La realidad es que los primeros pasos por kilómetro han sido buenos, pero a la primera cuesta me he hundido en tiempos, que no en fuerza, porque iba bastante bien de eso. No tenía sensación de morirme, pero los tiempos que hacía por kilómetro eran malos malos. Al final he llegado bien a la cima del infierno, y he decidido seguir hacia sa capelleta, más que nada por amor propio. Y allá que me he ido. Pero la tentación, en la forma de un desvío de ruta que llevaba tiempo deseando explorar ha sido fuerte. Tengo la impresión de conocer dónde enlazaba el camino, y tenía ganas de probarlo: una parte de la ruta 12, la ibiza extreme, que tengo la impresión de que enlaza con la salida de la trialera que baja de sa capelleta. Y me he metido por allí. ¡Para qué! Después de un primer kilómetro más o menos tranquilo se ha empezado a empinar hasta extremos increíbles (para mi) No sólo eso, sino que la pista se ha convertido en un pedregal con socavones, piedras del tamaño de cabezas, surcos de la profundidad del radio de la rueda... y todo eso cuesta arriba. He aguantado unos cien o ciento cincuenta metros. He parado, bebido y comido unas pasas que llevaba, y he seguido desmontado y arrastrando la bici, hasta que al pasar una curva me he encontrado con un repecho aún más fuerte que el que acababa de subir. He parado y me he dado la vuelta. Si. Por primera vez con la bici (aunque desmontado) me he dado la vuelta. He reconocido mi incapacidad para subir eso. He intentado la bajada encima de la bici pero también he tenido que desmontar. Sinceramente no me apetecía romperme la cabeza. Total, al llegar abajo he vuelto a pararme a comer y beber lo que me quedaba de agua, y he decidido, quizá como castigo por mi incapacidad, volver al plan original y retornar al camino de sa Capelleta, y se me ha hecho largo. El calor, el sofocón de la subida infructuosa, quizá no estaba bastante bien hidratado, pero se me ha hecho largo. Al final he llegado a casa, me he metido en la ducha y he comido algo, aunque sin hambre, y sobre todo he bebido. Fíjate en el mapa que adjunto, mira ese pequeño apéndice que apunta hacia el centro de la ruta. Ese es el culpable parcial de mi derrota. Un camino que apunto en mi lista de 'cosas que me han derrotado'.


Ver La muerte en bici en un mapa más grande

En fin. Sigo teniendo pendiente la ruta larga, infierno - sa capelleta - jondal - s'atalaia. Necesito estar más en forma para eso, y necesito, sobre todo, dejar de ser perezoso. A ver qué tal se da el resto del verano. Por ahora estoy muerto. A ver mañana, a ver si tengo tiempo de empezar a recuperar el tiempo perdido. Por cierto, cada vez que encuentro un límite me empiezan a dar ganas de ver cómo superarlo. Ommmmm. ;-)

Offtopic. Mi compañero de estas aventuras no ha sido Radiohead, ni Muse, ni nada de eso. Mi compañero ha sido un audiolibro magnífico que estoy escuchando: sorprendente, imaginativo, divertido, provocador, autoreferente, transgresor. 'Redshirts' de John Scalzi. Un libro estupendo que sin duda comentaré en este blog al acabar. Me está gustando muchísimo. Es un candidato a los premios Hugo de 2013, y espero -sin haber leído el resto de los candidatos- que se lo lleve.

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