sábado, 20 de diciembre de 2014

Os presento mi árbol favorito de Ibiza

Aunque no lo parezca, me gustan algunas tradiciones. Hay gente que va de romería, o que corre la San Silvestre vallecana. Yo en navidad no canto villancicos ni adoro el niño (ya os contaré que vamos a hacer en casa de mis padres esta nochebuena), pero también tengo una pequeña tradición navideña: bajar a sa punta de sa pedrera, conocida popularmente como Atlantis.

Esta tarde me he dado cuenta de que me quedaba sin días, y hoy ha tocado.

Es un sitio precioso, que me trae muy buenos recuerdos de atardeceres rojos, noches estrelladas, frío, viento y muchas cosas más. La excursión hoy no ha sido extraordinaria, hacía un tiempo excelente, y salvo la dificultad de la subida no ha tenido nada especial que destacar.

Salvo que es atlantis, digooo, sa punta de sa pedrera.

Os presento a mi árbol favorito de Ibiza
Foto: Nikon D7000; Sigma 10-20 f/4-5.6

Una de las cosas que puedes encontrar allí es mi árbol favorito de Ibiza. Este. ¿Puede uno adoptar un árbol como mascota? Pues este sería el mío.

Otra tradición es escuchar Radiohead en esta excursión. Radiohead es un grupo que me ha acompañado en algunos momentos realmente importantes. Yo soy muy de escuchar según qué música en según qué momentos, y Radiohead ocupa un espacio destacado en esos espacios personales que uno conserva para si.

Esta es una de las canciones que he escuchado, que por más de un motivo hoy era más que apropiada.

'Karma Police' de Radiohead. 

viernes, 5 de septiembre de 2014

Las tres cimas de Lavaredo

Cuando al empleado de información turística la preguntamos un sitio que visitar en las inmediaciones de Cortina d'Ampezzo nos contestó que indiscutiblemente este, 'las tres cimas de Lavaredo'. Nos dijo que ir a Cortina y no pasar por las cumbres era como ira  Ibiza y no ir a Pachá. Le hicimos caso.

¿Qué hacemos en Cortina? Esta gran estación de esquí es un pueblo más o menos grande situado aproximadamente a sesenta kilómetros de Canazei. Para llegar hay que pasar varios puertos de montaña de los de verdad, de los de horquilla tras horquilla. Pues nada, nos apetecía cambiar un poquito de paisaje y  nada más, y descansar (o eso pensábamos) un día.

Así que cogimos el coche, tiramos para el paso Pordoi y a hacer camino. Cortina es un pueblo distinto a Canazei. Es mucho más grande y muchísimo más pijo. En algunos casos uno se quedaba estupefacto al ver los modelitos de alguna gente exageradamente atildada que paseaba. No era una cuestión de pasear marca, que de esto tenemos más que de sobra en Ibiza y en otros sitios, sino de marcar un estilo de elegancia absurda y ridícula completamente demodé. Tan estupefacto me quedé en más de un momento que no supe tirar de cámara e inmortalizar, por ejemplo, al sujeto al que una televisión estaba entrevistando seguramente por ser el tipo más hortera sobre la faz tierra, o a la señora que en agosto paseaba con un abrigo de pieles, o ... en fin, a otros individuos de ese calibre. Sin duda Canazei está más cerca de lo que me gusta.

Un rocódromo al lado de la iglesia es una declaración de intenciones, ¿no?  Te puede da una idea de qué es lo que se hace en este pueblo. Cortina está rodeado de montañas por todos lados, así que el rocódromo está en su salsa. ¿no?


Este año se conmemora el centésimo aniversario del inicio de la primera guerra mundial. Como ya he comentado en algún post anterior la línea de los dolomitas fue el frente entre Austria e Italia, enemigos en esa guerra. De hecho, el Trentino era el Sud Tirol, una provincia austríaca que este país perdió al finalizar la guerra. El alemán es la segunda lengua (o primera pensaría uno a veces) entre la población, que conserva muchísimos rasgos que uno asocia más a los centroeuropeos que a los latinos. En el pueblo había una interesante exposición en una de las plazas con portadas de periódicos de la época.

Estrictamente hablando los habitantes de esta región perdieron la guerra, pues combatieron con Austria, y sin embargo ahora son ciudadanos de uno de los países que ganó, Italia. Los abuelos o bisabuelos de la gente perdieron la guerra y los nietos o biznietos celebran la victoria. Chocante, ¿no? En realidad no creo que a nadie le importe mucho, y que la mayoría de la gente ni siquiera sabrá los motivos de la guerra en sí, y de la incorporación de Italia a la misma en 1915. Dicen que el tiempo lo cura todo, hasta eso parece.

Antes de tirar para la montaña nos regalamos un magnífico (segundo) desayuno. La torta de lampone (palabra que aprendimos en Cortina), magnífica. Si, sabe igual que si fueran frambuesas, pero el nombre no está mal, ¿verdad? lampone. Suena bien.

Conseguimos algún mapa de rutas y más información sobre Cortina y su entorno, que me parece también un destino de lo más interesante para otra ocasión. Encontré un libro llamado 'vías ferratas sencillas de los Dolomitas', pero no voy a contar todavía de qué va, porque eso, sea lo que sea, pasó dos días después. La cosa es que vi la actividad que íbamos a hacer en un par de días y... ¡uf!

Lo dicho, después de pertrecharnos de la información requerida para hacer la ruta, y de reponer fuerzas, nos fuimos del pueblo camino de las famosas tres cimas de Lavaredo. El Pachá de Cortina d'Ampezzo.

 
La carretera, por supuesto, pasa un puerto de montaña más. El día no promete mucho, está cubierto, con una nubes que amenazan descargar una cortina (jejeje) de agua en cualquier momento.

El camino pasa junto al lago de misurina un precioso lago de montaña con algunos hoteles alrededor donde no se debe estar mal del todo. Podemos ver las montañas hacia las que nos dirigimos al fondo. Todavía nos queda camino, y sobre todo, acceder al sitio en cuestión. El chico de información nos comentó que hay que pagar el parking, la asombrosa cantidad de 24 € por coche por dejarlo allí todo el día. Es una pasta, lo veas como lo veas, aunque visto de otro modo, la mayor parte de la gente que sube a estos sitios lo hace en telecabina o funicular, que en Lavaredo no hay, pagando entre 8 y 12 € por persona. En cualquier caso, para ser Pachá no nos ha parecido tan caro, ¿no?



Y por fin llegamos al famoso parking. Es sábado, se sube en coche, es agosto, es el Pachá de Cortina, así que en realidad no nos debería extrañar que el primer tramo del camino nos pareciera la calle Preciados de Madrid. Cientos de personas de toda edad y condición: familias con carritos de niños, señoras de provecta edad agarradas a sus yernos, jovenzuelas en minifalda, pavos, en fin. El choc es tremendo. No habíamos visto tanta gente en la montaña en todo el tiempo, es decir, si sumamos toda la gente que habíamos visto en la montaña los dos primeros días sería mucha menos que la que vimos en la primera media hora en el caminito en cuestión. Hay que reconocer que el principio es muy sencillo, prácticamente plano, que pueden ir hasta personas en silla de ruedas que también los hay, aunque esta primera parte solo va del parking a un refugio cercano, y no tiene especial interés.

La pena es que el cielo sigue cubierto, la niebla ha caído, y casi no se puede ver nada de las famosas cimas. ¿Valdrán la pena? Todavía no lo sabemos, la verdad. Seguimos por el camino pasando el primer refugio y hasta el segundo, donde pensamos comer. En cuanto se acaba el primer tramo y el camino se empina un poquito la gente casi desaparece. No diré que nos quedamos solos, pero esto ya es más como los otros días. La gente va vestida de montaña, no de domingo, y las señoras de provecta edad (nada en su contra), los pavos y pavas han desaparecido. Lo que se ve detrás de mi en esa foto son las cimas de Lavaredo desde el lado. Si me vas a decir que no se ve nada ya lo sé, no se ve un pimiento, y hasta ahora no podemos decir que haya valido la pena.

Nada de cachondeo con el sombrero, por favor, no tienes idea de lo bien que viene ESE tipo de sombrero en la montaña, cuando a la lluvia sucede el sol y otra vez la lluvia.

En el camino encontramos una ¿tumba? de 1915, tiene pinta, ¿no? Es curioso que tenga flores. ¿Alguien le llevará flores al bisabuelo? ¿Quién sería el soldado Sepp? Más tarde veremos como la primera guerra mundial está más que presente en esta comarca.

Comemos en el refugio 'Locatelli', donde asistimos sorprendidos a la ¿tradición local? de comer enormes pedazos de tarta de chocolate de dos o tres pisos con jarras de cerveza de un tamaño similar. Nosotros optamos por algo más clásico, una minestrone, polenta con ragú, etc. Seguimos con la ruta

Salimos del camino para rodear un enorme espolón rocoso. El suelo está empapado, y hay que tener cuidado de no meter la pierna hasta la rodilla en barro. Un poco incómodo. Esto también es marmo-town. Me da tiempo a poner un tele y acercarme un poco hasta que el simpático roedor sale guapo guapo, ¿no?

Poco a poco se va despejando. Las nubes se abren (menos mal) y podemos ver algo de azul cielo. Resulta que el sitio al que estamos llegando es precioso. Un valle encajado entre las montañas, pelado pero verde. La verdad es que se agradece muchísimo ver más allá de diez metros, ver el paisaje, ver el cielo y la hierba verde. No estamos teniendo mucha suerte en ese sentido, pero no importa, el viaje está siendo fantástico. Quizá esto nos hace disfrutar más de los momentos en los que se aclara el tiempo y hay sol. A mi me encanta el sitio, no sé a ti.




Aprovechamos para hacer un par de fotos con luz. Un cambio ¿no?

Llegados cerca del picacho, observamos que hay troneras y restos de lo que parecen trincheras o construcciones. Subiendo hasta la base encontramos una entrada picada en la roca que sube hacia... nadie sabe donde. Decido entrar ayudado por la magnífica linterna de Decathlon a la que hay que dar cuerda y que la verdad es que no es de mucha ayuda. Por suerte se filtra bastante luz del exterior, y cuando se acostumbran los ojos y con la escasa ayuda de la linterna,  es suficiente para andar. El interior de la roca está lleno de pasajes y escaleras. Hay que andar agachado, y eso que uno no es especialmente alto. Me recuerda a alguno de los laberintos de Dungeons and Dragons de cuando hace millones de años tenía pelo y jugaba a juegos de rol. Alguno de los cruces es un poco peligroso, porque hay pozos que seguramente en su día seguramente tenían escalas para acceder a distintos niveles, pero con un poco de cuidado puedo avanzar bastante en el interior del complejo. Estoy en uno de esos restos de la primera guerra mundial. Obviamente esto era un puesto de observación de entre 1915 y 1917, antes de la batalla de Caporetto, cuando el frente se desplazó mucho más al sur. En el enlace que he colgado verás que la línea del frente pasaba justo por aquí. La cosa es que al final de uno de los túneles llego a un punto de observación y ¡Oh! ¡Por fin! ¡Las torres de Lavaredo libres de niebla, menudo punto de observación!


Son preciosas. La fama es merecida. Lógicamente nos vamos corriendo (es un decir) a verlas desde el exterior, desde el lado del pináculo que da hacia ellas.


y por supuesto nos hacemos un par de fotos de esas que luego se mandan a los primos, se cuelgan en facebook, etc. La verdad es que el sitio es impresionante. Precioso. Gracias, señoras nubes, por dejarnos ver esto.


El resto del paisaje no está nada mal tampoco. Desde arriba vemos otras formaciones rocosas que también son muy bonitas, los lagos junto a los que pasamos en el camino, etc. Si pinchas cualquiera de las fotos la verás en grande, alguna de ellas vale la pena y todo.


No puedo evitar tirar del ojo de pez para intentar meter en una foto el precioso circo que se abre detrás del picacho. Y yo, como soy así, me meto también en el encuadre. Es lo que tiene, ¡es mi blog!, si fuera el de Paris Hilton sería peor.


Hora de volver. Minutos después de bajar de este sitio se pone a llover otra vez. Me planteo si vale la pena quedarnos en el refugio hasta la puesta de sol, pero no tiene pinta de que volvamos a tener suerte y escampe, además, es tarde y nos quedan dos horas o más de coche de vuelta a Canazei. No vale la pena. La vuelta la hacemos rodeando por el otro lado las torres. El camino es más largo que el de ida pero decidimos hacerlo. Además, haciéndolo así pillaré algo del atardecer. Nos ponemos como sopas en un momento que cae a rabiar sin que nos dé tiempo a ponernos los ponchos, y cuando nos los ponemos para de llover. Gracias Murphy. Se vuelve a abrir un poco el cielo y vuelvo a tener oportunidad de hacer algunas fotos a las torres. De cerca son impresionantes. Fueron escaladas por primera vez a final del siglo XIX, cuando alguna gente empezó a entender que subir a las montañas también debía tener gracia. Me gustaría ser capaz de escalar, pero creo que lo dejaré para mi próxima reencarnación.


El paisaje al atardecer está lleno de sombras alargadas, los últimos rayos del sol acarician la hierba y le dan una textura diferente a la del día. El cielo se abre un poco más y se vuelve a ver el azul. Estamos cansados, pero estar aquí vale la pena. Mucho.


Encontramos una garganta en el camino, llena de derrubios, casi se podría bajar hasta el fondo deslizando sobre ellos. El sol está cada vez más bajo y a veces, entre los parches de las nubes, ilumina la montaña con tonos dorados. Justo eso es lo que busco. Me encantaría fotografiar esas paredes con el color del atardecer, pero no hay suerte. Lo máximo que puedo es pillar los últimos rayos del sol sobre la montaña entre los jirones de nubes. Aún así disfruto como un enano, el paisaje es tan diferente al que estoy acostumbrado, los verdes, las nubes, las rocas...





Ya está. Apetece volver. El camino se ha hecho un poco largo, pero ha valido la pena. Aparecen nubecitas rosas, el sol se porta bien y da más tonos chulos.


Cansados, llegamos al refugio y al parking, con las banderas italiana y del véneto, el león de Venecia. No me acordaba que aquí estamos ya fuera del trentino, aunque seguimos en los dolomitas.

Nos quedan dos horas de coche, pasando tres puertos de montaña largos y retorcidos. En el camino de vuelta un ciervo macho con una cornamenta impresionante se cruza en la carretera, se para, nos mira y sigue a lo suyo. No nos da tiempo a sacar la cámara. Es el último regalito del día.

Al final la excursión y los 24€ del 'parking' han valido la pena, no sé si esto es tan importante como Pachá en Ibiza, pero yo estoy contento de haber venido. Las expectativas iniciales eran bajas entre la cantidad de gente que había, el parking, el cielo amenazador que al final nos puso como sopas... pero el sitio ha valido la pena. Incluso lo hemos disfrutado más por el hecho de estar convencidos de que no veríamos nada de nada con el tiempo que hacía. La excursión por el bunker ha sido interesante, y el atardecer bastante bonito. Muy bien. Si vienes a Cortina vale la pena que te escapes a Lavaredo.

Por aquí abajo está la ruta que hemos hecho. Ha sido relativamente larga pero sin mucho desnivel, aunque hemos acabado cansados.  Dicen que el tercer día es el peor. A ver qué pasa los demás. Todavía nos quedan bastantes.

martes, 2 de septiembre de 2014

Las marismas de titán

Esta ilustración estaba en un libro de ilustraciones que tenía hace muchísimos años. Su título era 'The marshes of titán', algo así como las marismas de Titán. No sé por qué se me quedó el título en la cabeza. De hecho no me acordaba de la ilustración en si misma, pero sí de su título. La he tenido que buscar (gracias Internet) para recordarla, porque sinceramente no tengo ni idea de dónde esta el dichoso libro.



La cosa es que hoy he leído un post del genial 'I fucking love science' titulado: 'primeras olas detectadas fuera de la tierra. Las olas fueron detectadas por la venerable sonda Cassini, que tantas alegrías nos ha dado, y estaban, como no en Titán. La luna de Saturno tiene mares líquidos, pero no, oh lástima, de agua, sino probablemente de metano y otros hidrocarburos.
Titán tiene océanos, pero no tiene marismas, al menos tal y como nosotros las conocemos, ni patos volando, ni restos de criaturas, ni formas orgánicas como la ilustración.

El post en cuestión es este:  http://www.iflscience.com/space/first-extraterrestrial-waves-ever-spotted-titan . No te pierdas el sitio (IFLS). No tiene desperdicio.

Asociaciones de ideas nada más.

lunes, 1 de septiembre de 2014

A veces google da un poco de miedo, ¿no?


José Manuel Navia, ¿qué es la fotografía?

Enlazo un artículo resumen junto con el acceso directo a una conferencia/charla de José Manuel Navia. Conocí personalmente a Navia en el festival Formentera Fotográfica 2014 y fue casi sin duda lo mejor del festival. Seguramente no aprendía nada de fotografía en sus intervenciones, es decir, ni habló de focales, ni de tiempos, ni de gadgets ni nada de eso. Todo lo contrario. Navia habló de la esencia de la fotografía, o más bien de la esencia del tipo de fotografía que él hace: la fotografía documental.

Yo no voy a saber explicar lo que él explica mucho mejor que yo, así que te dejo con el enlace al artículo y el enlace a la propia charla de Navia.

Para mi fue tan importante como el primer curso de fotografía con el gran José Benito Ruiz, ese gran fotógrafo de naturaleza que (ese sí) me enseñó cuatro cosas sobre qué hacer con una cámara en la mano. Yo creo que con Navia aprendí más bien a qué hacer ANTES de coger la cámara.

Anda, me acabo de acordar de otro vídeo de Navia que me encantó: 'Qué lleva Navia en su mochila'. Este es mucho más corto, una aproximación a su filosofía fotográfica a través de su mochila en 7 minutos. Si te gusta seguramente verás que vale la pena ver el vídeo de la charla completa.



(casualmente usa una cámara prácticamente igual a la mía)

La charla de Navia, presentada por el gran Samuel Aranda (1h:28 minutos).





Objectiu BCN. Retratem la ciutat. Sessió oberta amb Navia from Barcelona Cultura on Vimeo.

En serio, vale la pena invertir una hora en verlo.


domingo, 31 de agosto de 2014

Sa Capelleta d'en Serra, excursión dominguera

Una semana y media después de volver de los alpes toca volver a ponerse las botas. Hemos elegido ir a Sa Capelleta.

Como sabes, el camino de Sa Capelleta lo hago un montón de veces en la bici, pero curiosamente nunca he subido hasta la capilla propiamente dicha, me he quedado siempre en las escaleritas que suben hasta la cima. Hoy toca llegar hasta arriba.

Además de esto he aprovechado para probar la cámara que me tocó en 'formentera fotográfica', la Pentax WG III 'ruggedized', es decir sumergible, resistente a golpes, al frío, etc. etc. No me hubiera venido mal en el viaje, pero tristemente estaba estropeada y la tuve mandar al servicio técnico. Ahora, recién recibida, había que probarla. Hoy en 'superficie' pero pronto la probaré también debajo del agua. :-) Por ahí abajo está la cámara, si, esa de color púrpura, por no decir rosa.

Sin muchas explicaciones, estas son las fotos que he tomado en la excursión. El paisaje no tiene nada que ver con el de los dolomitas, pro supuesto, pero es el de mi isla, y aunque no aparece el mar más que al fondo en alguna foto me encanta.



El camino que seguimos es el que uso para bajar desde Sa Capelleta en bici, es decir, subimos por donde yo bajo habitualmente. Durante bastante rato hay sombra, lo que en un día como hoy se agradece.


Esos valles interiores de la isla que uno no conoce.


Aquí suelo parar con la bici, pero nunca he subido hasta Sa Capelleta.


Hoy sí, con mi princesita.


Las Salinas desde un mirador cerca de la cima.


Cruces...


La famosa capelleta, recién pintada después de que hace poco amaneciera llena de graffitis.


Se ve es cap des falcó, las salinas a la izquierda (que se ven muchísimo mejor en otras fotos) y el valle que lleva hasta Sant Josep.


Y desde otro punto se ve el otro lado de la isla, la parte de Sant Antoni. En esta foto se ve perfectamente la Conjera


Aquí nos ponemos a explorar un caminito que no conozco, por el que algún día vendré en bici.


Por desgracia nos equivocamos en algún cruce y acabamos en un torrente. Podemos bajar andando pero no en bici, desde luego.


Pedazo de telaraña, construida por la simpática señora Tecla, ahí presente, entre dos árboles situados a más de cuatro metros de distancia. La telaraña impresionante, la araña más gorda que una moneda de dos euros. Bichito.


Después de la ruta hemos quedado para picar algo en  S'Espartá. Bueno, picar algo es quizá un poco engañoso. Nos hemos comido un bullit tremendo. Recuperar fuerzas y tal...

La ruta, por si a alguien le interesa.



Todas las fotos Pentax WG-III. Esta, la de ahí abajo.