lunes, 17 de marzo de 2014

Libros pendientes de comentar

Llevo leídos/oídos este año unos 10 libros aproximadamente. Varios son de mis fantásticos libros de electroencefalograma plano de los que leo cuando necesito vaciar la cabeza de cosas, y no los voy a comentar, pero al menos tres de los que he leído merecen no unas líneas, sino unas cuantas páginas. A ver si encuentro un rato y me pongo. Los que tengo pendientes principalmente son:

'En la orilla', Rafael Chirbes, el que puede ser el libro del postlatrillo
'Limónov', Emmanuel Carrère, simplemente espectacular. Candidato directo a mejor lectura del 2014
'Moving mountains', W. G. Pagonis, crónica de la primera guerra del golfo desde el punto de vista de la logística. Un libro muy muy interesante.

Además de esos tengo varios libros de Walter Jon Williams, y de James SA Corey, dos trilogías un poco moñas, pero vamos... lo que necesitaba.

A ver si encuentro tiempo, que se me acumula la faena.


Una semana en la nieve. Grandvalira 2014

Una semanita en la nieve con María. El tiempo no acompañó, de hecho aunque parezca lo contrario sólo tuvimos un día realmente bueno.


Este es el tiempo que hizo casi todos los días, de hecho un día ni siquiera bajamos a esquiar por la tremenda ventisca que hizo.




De vez en cuando llegábamos a sitios donde no había estado nadie. 


Eso sí, cuando salía el sol el paisaje era precioso.


No comimos mal aquí, para nada, si no recuerdo mal María se pidió un magret de pato buenísimo y yo un entrecot que también estaba estupendo. Todo lo contrario que en el restaurante que estaba justo debajo de este donde comimos la que sin ninguna duda fue la peor pasta que hemos comido en la vida. No es que estuviera mala, no, es que no tenía sabor alguno.


Ah, también hacía frío. ¿Lo había dicho?


Una pista muy bonita, entre árboles, estrechita, pero no muy pendiente. En Grandvalira no hay pistas realmente complicadas, quizá un par de muros o tres, pero no hay nada que de miedo.


La princesa en el telesilla. Concentrada sobre todo en no pasar frio...


El el Pic Blanc, arriba de todo, con una ventisca que no se aprecia en esta foto pero que te metía nieve por cualquier rendija de la ropa y te dejaba tieso. O tiesa. Me gusta esta foto porque no hay nada que distraiga, ni otros esquiadores, ni edificios, ni remontes... sólo María y la montaña.


Compartiendo telesilla.


A ratos el sol salía tímidamente. En este caso al atardecer, casi al acabar el día de esquí intentó salir, pero ya era demasiado tarde para aprovecharlo. Mal amigo. El día cubierto y la noche despejada.


Bajando la pista del abeto (Pista Slalom FIS) el último día. María la quiso bajar dos veces seguidas pese a la casi nula visibilidad y la nieve que no paraba de caer. La pista estaba infernal, montañas de nieve que te encontrabas de frente sin verlas, pero ahí estaba ella, bajando como una campeona. 


Y uno de los dramas (sic) del viaje. Mis botas dijeron basta. Me han acompañado muchos años, creo que 10, y ya estaban claramente al final de su vida útil por muchas cosas, pero no esperaba descubrir una raja de casi diez centímetros en el plástico.


Y les hicimos un funeral. Ahí estoy yo, despidiéndome con pena de mis compañeras de esquí.


Lógicamente el funeral fue enterrarlas en nieve. (Tranquilos, luego las echamos en un contenedor de plástico)


Un ejemplo de la magnífica visibilidad del último día. Y teníamos que coger el coche.



El coche... Sí, es lo que está ahí, debajo de una tonelada de nieve que tardamos tres cuartos de hora en palear. Menos mal que los quitanieves habían pasado por la carretera poco tiempo antes. 

Todas las fotos Olympus E-PL5, Olympus 15mm f/8.0 fijo