martes, 9 de junio de 2015

Gilgamesh, Anónimo


Mil años antes de la Ilíada algún escriba sumerio transcribió la historia de Gilgamesh, el rey todopoderoso que emprende la búsqueda de la inmortalidad trastornado por la muerte de su amigo-hermano-amante Enkidu.

La historia escrita más antigua que se conserva (que contiene la crónica de un diluvio, un arca y un personaje que nos sonará a Noé), habla del destino, del poder y de la impotencia del ser humano ante la muerte. Alguno de estos temas se repite una y otra vez a lo largo de la historia, ¿no? También trata de la amistad, el respeto y el amor entre las personas, seguramente el sentimiento más potente, y desde luego el más bonito.


Recuerdo haber leído esta historia hace muchos muchos años, pero no recordaba que me hubiera gustado tanto.


"¿Por qué andas vagando por ahí, Gilgamesh? Jamás hallarás la vida eterna que buscas. Cuando los dioses crearon a los humanos, crearon también la muerte y reservaron la vida eterna sólo para ellos. Los hombres nacen, viven y después mueren, ese es el orden que han decretado los dioses. Mas, hasta que llegue ese final, goza de la vida, pásala feliz, no desesperes. Saborea tu alimento, haz de cada uno de tus días un placer, báñate y unge tu cuerpo de aceite, viste brillantes vestidos de deslumbrante limpieza, que la música y la danza inunden tu hogar, ama al niño que te coge la mano y que tu esposa goce siempre de tu abrazo. Tal es la mejor forma que tiene un hombre de vivir"


¿Lo firmamos?


-------------------
Gilgamesh, Anónimo, versión de Stephen Mitchell, Alianza Editorial,  278 pág. 9,80€ 

No hay comentarios :

Publicar un comentario