martes, 7 de febrero de 2017

Un día en Tortuguero

Tortuguero es uno de los sitios imprescindibles que hay que visitar en Costa Rica. Aparte del propio hecho de tener la posibilidad de ver tortugas desovar, y ver las crías salir del cascarón y correr hasta el mar por la playa (ambas cosas las vimos), la excursión por los canales es increíble, y la excursión a pie por el parque natural vale totalmente la pena.

Yo iba con cierta prevención por aquello de que parece obligatorio ir, pero vamos, una vez allí te das cuenta de que está completamente justificado. Llegar a Tortuguero es un poco odisea. Las carreteras son de dos tipos: o están en buen estado y soportan un tráfico enorme tanto de coches como de camiones de gran tonelaje, o son patatales. En este caso, visitar Tortuguero implica hacer muchos kilómetros de carretera principal colapsada y luego unas decenas de kilómetros más de pista de tierra llena de agujeros, bueno, de socavones, y eso para llegar al embarcadero donde haces el último tramo de la ruta en una pinaza fluvial. Ese último tramo es espectacular, una hora de ruta por un río en el que te das cuenta de que te has trasladado a otro sitio: a una selva tropical en su mayor parte casi impenetrable. Hay una alternativa, que es ir en avión. Puedes coger un pequeño turbohélice que hace la ruta desde San José y otros sitios y no es excesivamente caro. Yo seguramente me lo plantearía en otra ocasión.

El parque natural de Tortuguero es una vez y media Ibiza (la isla, no la ciudad) en superficie, y se puede visitar sólo una ínfima parte. En Costa Rica eso lo tienen claro, preparan una parte del parque para nosotros, los guiris, y conservan para la fauna local enormes extensiones donde sólo se puede ir si uno es investigador o de la zona. Oye, qué quieres que te diga, yo tuve bastante con esas pequeñas rutas marcadas.

El pueblo en sí no es nada más que una calle con casas bajas a los lados, algunos negocios, una decena de sitios donde comer o cenar o tomar algo y unos cuantos hoteles, que son realmente casas grandes con patio con algunas habitaciones. No me quejaré del hotel donde estuvimos nosotros. Nos atendieron genial y aunque la habitación era espartana tampoco buscábamos nada más lujoso. Íbamos allí buscando naturaleza, no sábanas de raso, la verdad. Hay algunos lodges que están en la orilla del río fuera del pueblo, pero son muchísimo más caros y además para moverse de ellos al pueblo hace falta un taxi acuático.

Contratamos un guía con el que estuvimos un día casi completo, desde las seis de la mañana, cuando quedamos para hacer la excursión por el canal hasta casi la una cuando la tortuga terminó de desovar y volvió al mar. El guía estupendo también. Un acierto total, aunque hay que reconocer que dado que nosotros fuimos justo al final de su temporada de tortugas (de hecho salimos la última noche que se hizo excursión y aún así tuvimos suerte), estábamos prácticamente solos, y eso siempre ayuda a que todo sea mejor. En resumen, tuvimos casi un guía privado.

Bueno. Fin del rollo. Os dejo unas cuantas fotos. Por cierto. ¿Dónde están los animales que vimos? Bueno, eso da para otro post.





















Todas las fotos tomadas en Tortuguero, Costa Rica, el 11 de noviembre de 2016 con una Olympus E-PL7 y varios objetivos.

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