domingo, 14 de mayo de 2017

Chaouen: el pueblo azul

Si buscas en Internet Chauen, te aparecerán miles de fotos con una cosa en común: el color azul. Cuando decidimos hacer el viaje, después de elegir ir a Marruecos, María (que es la que decidió venir a este país) puso como única condición pasar por Chauen, y por allí pasamos. Estuvimos día y medio allí, una noche durmiendo en un sitio la mar de apañado, un riad con un restaurante estupendo en la plaza Uta el Hamman que es el centro de la medina, con una habitación muy bonitay buen desayuno. Vamos, en la gloria, justo lo que buscábamos.

Sale uno a pasear por el pueblito y resulta que es exactamente como uno se lo espera: un pueblo de callejuelas estrechas y entrecruzadas, donde no es fácil orientarse al principio, cuestas, escaleras, callejones, pasajes sin salida, arcos, puertas... y todo de color azul. No, no creas que le he subido la saturación a las fotos, es así. Tal y como lo ves, es.

Unas cuantas fotos de Chaouen, el pueblo azul; unas de día y otras de noche, pero todas azules.






Como ves, los nombres de las calles estaban en Español, y el ayuntamiento se llama ayuntamiento. Gran parte de la ciudad está restaurada con dinero de cooperación español. Muchas diputaciones y comunidades autónomas, principalmente de Andalucía, han echado una mano para que la ciudad luzca tan bonita como lo hace.

Hay que decir que la traducción de la carta al castellano tenía algunos problemas, porque uno no sabía si pedir de segundo una granja de pollos o un día de pescado... Independientemente de no tener muy claro uno lo que pedía, la comida era extraordinaria


La plaza Uta el Hamman es algo así como Jma el fna en Marrakech, pero en pequeñito. Es el sitio perfecto para sentarse a tomar un té y ver pasar la gente, cosa que hicimos un par de veces.
Por cierto, con tanto azul alguien debe pintar de vez en cuando ¿no?
 Este es el guía que nos acompañó un rato el segundo día por la mañana, y yo todo el rato pensando que se parecía al visir de Iznogud... que ya me entiendes...

Una pequeña ciudad preciosa, situada entre montañas, con una profunda herencia andaluza. Un zoco manejable donde al segundo día uno se podía orientar muy bien; ambiente en la calle por la mañana, por la tarde y por la noche; mucho turista, pero no sólo turistas; excursiones al alcance de la mano,
tanto que los dos siguientes días los pasamos en un pueblito de montaña en el parque natural de Talassemtane una hora de carretera de Chaouen, pero al que se podía llegar atajando  por la montaña en una caminata de cuatro horas.

Cuando uno va de viaje, busca cosas que se apartan de su experiencia cotidiana. Este pueblo es distinto, aunque sólo sea por el color... que no es poco.

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