sábado, 6 de mayo de 2017

Dos días alrededor del volcán Arenal

Otro post sobre Costa Rica, y no será el último. Una de las etapas de nuestro viaje nos llevó a la región del volcán Arenal, donde estuvimos alojados tres noches.

La población se llama 'La fortuna' y está al pie del volcán Arenal. De hecho, uno de los motivos de la parada era precisamente ver el volcán, que es de foto, un estratovolcán de libro, tipo Monte Fuji, para que nos hagamos una idea.

Por desgracia el tiempo no acompañó, y como verás por las fotos las nubes no nos permitieron ver la cima en ningún momento. Vamos por partes.

Cascada La fortuna

Como ya he contado, estábamos en un lodge muy chulo, llamado Rancho Cerro Azul, en una cabaña para nosotros, con un jardín estupendo, una atención magnífica (lo normal en el país) y un jardín que daba gusto. Un sitio donde pasar unos días tranquilos sin pensar en muchas cosas.

El desayuno era magnífico, el gallo pinto tradicional, más que bueno. ¡Una excelente manera de empezar el día con energía!

La primera mañana hicimos una excursión a la cascada 'la fortuna'.
No voy a contar prácticamente nada. Mejor ver las fotos.

La cascada tremenda, ya ves. Todo muy organizado, se paga la entrada, se sigue un sendero y tras una bonita cantidad de escaleras se llega a la cascada, que es realmente impresionante.

Uno se puede bañar, y aunque no llevábamos bañador, uno siempre puede hacer un apañito razonable con lo puesto, ¿no?





El agua del río estaba helada no, lo siguiente. Ya sabes, y si no lo sabes te lo cuento, que el agua fría y yo no somos especialmente amigos, pero en este caso había que hacer de tripas corazón porque la experiencia prometía ser espectacular.

Pasado el choc del frío, meterse en el agua y acercarse a la cascada era tremendo. La fuerza del agua impresionante, y aunque el guardia no te dejaba meterte debajo del chorro, cosa que entiendo, sólo acercarse ya era difícil. Era fácil cogerle el gusto a estar allí, el rollo ese de que uno se siente pequeñito y tal está muy manido, pero es completamente cierto. Yo creo que no se me quitó la sonrisa de la boca.

Además de la cascada, y como en el resto del país, uno encuentra bichitos por aquí y por allá. Encantadoras arañas, mariposas, escarabajos, y otros bichos de tamaños en fin... un poooco más grandes de lo que uno está acostumbrado. 

Y aves, como estos tucanes, que son uno de los pájaros más bonitos que pudimos ver en todo el viaje. Me alegré mucho de haber cogido el teleobjetivo para la cámara pequeña, porque ver estos bichos y no hacerles una foto hubiera sido imperdonable. Son preciosos.



Volcán Arenal

Por la tarde intentamos una excursión a un sitio desde el que teóricamente se tenía la mejor vista del volcán. Como verás no tuvimos mucho éxito en la parte 'ver el volcán', aunque por lo demás no hay queja alguna.


Nuestra mejor vista del volcán. Mira, te prometo que debajo de esa nube hay algo tan bonito como esto, esto, o esto.



El volcán está activo, con importantes erupciones en los últimos años que dejaron coladas que debieron ser un espectáculo impresionante. La foto de la izquierda es de restos de la última erupción, que lanzó rocas a kilómetros de distancia. Cuando digo última erupción hablo de 2008, no de 1640, vamos, que es reciente. Un sitio impresionante. Es normal que en toda la región haya numerosos centros termales. 
Viajar conmigo a veces debe ser un coñazo, porque me dedico a pararme cada 3 minutos a hacer una foto de algo. Para muestra un botón. ¿Y qué debería estar haciendo en ese momento exactamente? Pues mira, aquí abajo lo tienes.

El último e impresionante encuentro de esta excursión fue con una ceiba gigante, uno  de esos árboles que aparecen en los cuentos, en las películas, en los sueños. El sendero pasa al lado de este monumento vivo, que no cabe un una foto, pero sí en la memoria y en el corazón. Pese a la lluvia nos paramos un rato para estar a su lado. Las fotos no le pueden hacer justicia de ningún modo, pero aún así uno no puede evitar intentarlo. Es de esos momentos que tiene un viaje que al vivirlo uno sabe: de esto nunca me olvidaré.


La chica que está en la foto de aquí arriba era una excursionista como nosotros, que se paró y se quedó un buen rato simplemente mirando el árbol, hipnotizada por su tamaño, por sus raíces, por su poder. Un ser vivo que debe medir cerca de ochenta metros de altura, con un tronco de al menos cinco metros de diámetro, y que debe pesar más de mil toneladas. Mil toneladas de ser vivo que ve pasar las semanas como nosotros vemos pasar los minutos. Es emocionante verlo, de verdad. Era un árbol sagrado para las civilizaciones y tribus de centroamérica, y mira, es algo que puedo entender perfectamente.


Un ratito en el jardín del lodge

Por la noche hice una excursión-safari nocturno del que ya te he hablado, y por la mañana, con calma, aproveché el jardin del lodge, que era precioso, y la lluvia que iba y venía. Daba gusto hacer fotos a las flores. Pongo sólo unas poquitas para no aburrir. El plato fuerte vino después.



Cerro chato, el barrizal de la muerte. 

Al día siguiente, y tras el desayuno ese que le hace a uno tener fuerzas para comerse el mundo, decidimos ir a cerro chato. Este sitio es un cráter volcánico inactivo en los últimos años que se encuentra a un lado de la cumbre principal del volcán Arenal. El cráter contiene un lago en el que uno, si es valiente, se puede bañar.

Ya te advierten que la subida es complicada, tanto por la abrupta pendiente como por el barro que se acumula. Mira. Una cosa es que te lo cuenten y otra vivirlo. Tremendo. Mira que hemos hecho excursiones duras a veces, largas, agotadoras, con un desnivel importante... pues pienso que esta es la excursión más dura que he hecho nunca. Estuve a punto de volver atrás al menos una vez. Igual yo no tenía el mejor día, porque Mihaela fue animándome la mitad del recorrido, igual es que yo soy un poco reticente a revolcarme en el barro, no sé. La cosa es que se me hizo muy muy dura, muy difícil.

Si en Tortuguero tuvimos la sensación de estar en la selva fluvial, la de las películas de Vietnam (la memoria de Apocalipsis Now), en esta ascensión la sensación era de estar en el Amazonas tropical (Aguirre y la cólera de Dios). En realidad estábamos en Costa Rica, que posiblemente no tiene nada que envidiar ni a la una ni a la otra.

Unas cuantas fotos.








Al final uno llega a la cima bañado en sudor y rebozado en barro, baja por la pared del cráter, y llega al fondo, donde espera encontrar un lago rodeado de vegetación verde, ideal para bañarse, ... pero las nubes no colaboran, y uno encuentra una pared de niebla y un lago tenebroso donde da miedo meterse. Puede ser la imaginación que tiene uno,  pero en el fondo está en un cráter de un volcán que hace unos años entró en erupción, rodeado de niebla, y tal y cual... Carne de pesadilla.

Y entonces, de repente, uno se mete en el agua, y nada... y no pasa nada, quiero decir (salvo de nuevo el choc de meterse en agua helada)


Luego la vuelta. Otra vez subir y otra vez bajar. Y no, el barro no se ha secado, y sí, la camisa de uno está chorreando sudor, y sí, uno está asqueroso, viscoso, pegajoso... Uf.

Aunque al final la excursión termina, y lo único que quieres hacer es quitarte la ropa, que está asquerosa, buscar una ducha y meterte durante varias horas debajo del chorro.

Como siempre (o casi siempre) valió la pena.


Las fotos están tomadas con la Olympus E-PL7 con varios objetivos, con una Olympus TG3 y creo que hay una o dos tomadas con un móvil (al menos la foto en la que yo estoy haciendo una foto, claro). Esto fue en noviembre de 2016, los días 13 y 14. 

Actualización. ¡No me acordaba que podía incrustar la ruta y todo eso por aquí abajo!


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