miércoles, 3 de mayo de 2017

safari nocturno en arenal

Hacer un safari fotográfico de verdad debe ser una de las cosas más excitantes del mundo. No lo he hecho nunca, pero sí que he hecho alguna cosa similar, que es coger la cámara y salir a ver qué bichitos puedo fotografiar.

Eso en principio es sencillo, pero los seres humanos tenemos una infinita capacidad de complicarnos la vida, y yo soy muy humano, así que una noche de esas en que uno puede quedarse en la cama leyendo o ver la CNN (recuerda que este viaje lo hice justo cuando las elecciones americanas, así que había motivos para ver esa cadena), decidí coger la cámara e irme a hacer macros nocturnos a insectos. Sí, lo has leído bien. Hacer fotos por la noche, con las lentes de aproximación (no tengo objetivo macro para la Olympus E-PL7), a insectos.

La parte fácil es que en Costa Rica hay MUUUCHOS insectos, la parte difícil es que hay que verlos...

Me ayudé con una linterna, que por cierto permite hacer cosas chulas con las enormes hojas de los árboles y arbustos de por allí, con una dosis de paciencia importante y con ganas de simplemente pasar el rato oyendo música. Verás que hay dos parejas de fotos curiosas, en una un opilón y en la otra una araña iluminadas desde delante (la foto normal) y desde detrás de la hoja en la que estaban (donde están silueteadas).

Obviamente este tipo de fotografía es muy difícil, porque los insectos se están quietos a veces, y a veces no, hay que tirar de ISO (ninguna foto está tirada a menos de ISO1600) para intentar reducir el tiempo de exposición al máximo, iluminar con la linterna con una mano mientras con la otra se hace la foto no es fácil... vamos, una risa.

El lodge en el que estábamos está al lado de un río, y donde hay agua hay vida, así que tampoco se convirtió aquello en una expedición a lo salvaje, sino más bien en un paseíto agradable con la excusa de las fotos. Aunque siendo honesto, es verdad que pasear solo por la noche en el bosque es inquietante. Los que somos animal urbano por la noche en el campo sólo oímos ruidos, y muchos de ellos además extraños.

En fin. Una hora y media de paseo, un buen rato, unas decenas de fotos de las que alguna se ha salvado. Por aquí abajo las tienes, a ver si alguna te gusta.



















Todas las fotos Olympus E-PL7 con un objetivo Lumix 20mm fijo a f/1.7 casi todas, con lente de aproximación de distintos tipos (+2, +4 y +10) y tirando de ISO como un salvaje. Están iluminadas con una linterna de LED.

1 comentario :

Lindachincheta dijo...

Muy chulas las fotos Alfonso, cómo siempre....aunque si yo me encuentro con algún bicho de esos por la noche (exceptuando el caracol) todavía sigo corriendo!!!

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