jueves, 25 de enero de 2018

Úrsula K Le Guin, la muerte de una amiga.

El pasado 23 de enero murió una amiga, al menos yo la consideraba así. Por desgracia no la conocía en persona sino a través de sus libros, decenas de ellos, que leí cuando tenía 15 años, que leí cuando tenía 30, y que sigo leyendo con 50.

A Úrsula K Le Guin se la clasifica dentro del ámbito literario de la ciencia ficción y fantasía, lo cual hace que mucha gente vea con sospecha su trabajo, pero ella era muchísimo más. Úrsula K Le Guin fue una pionera feminista, de hecho, introdujo la consideración de los roles género dentro de la literatura fantástica con una de sus obras maestras ‘La mano izquierda de la oscuridad’. Escribió una maravillosa pequeña obra llamada ‘El nombre del mundo es bosque’, intensamente ecologista, que me hizo llorar cuando la leí, y seguramente fue mi puerta de entrada a la conciencia ambiental.

Úrsula K Le Guin nunca escondió sus ideas políticas y su conciencia social. Otra de sus obras maestras, ‘Los desposeídos’ es sujeto de estudio dentro de cursos de ciencia política, y no sólo de eso. Escrita en los años 70 en mitad de la guerra fría, establece una metáfora del mundo actual y lo traslada a una situación fantástica donde se discuten las luces y sombras de cada uno de los bloques. Este es un de los libros que más veces he leído y releído, que más he disfrutado, y su protagonista es uno de mis héroes literarios personales.

La literatura fantástica sería mucho más pobre sin los libros de Terramar, de los que tanto bebió JK Rowling para construir el maravilloso universo de Harry Potter. Que nadie busque allí fantasía heroica ni duelos de capa y espada, sino una visión moral sobre la vida, el equilibrio entre el bien y el mal y la búsqueda de la identidad de las personas. Si alguien ve un cierto panteísmo taoísta, yo también lo vi.

Si dedicas algún tiempo a leer sus libros, leerá sobre ética, sobre espiritualidad, sobre roles de género, sobre poder y generosidad, sobre conservación del entorno natural, sobre el significado de vivir y el miedo a la muerte. La autora te trasladará a mundos que no existen, pero no dejes que eso te asuste o despiste, porque lo que le importa es hablar sobre el ser humano. Y contar historias. Buenas historias.


Ahora vuelas en el otro viento, Úrsula, amiga. Te lloraré pero, sobre todo, te seguiré leyendo.

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