lunes, 19 de febrero de 2018

Hamburgo, la ciudad del Elba

Unas cuantas fotos de Hamburgo, una ciudad alrededor de un río y de la música. No he visto sitio alguno con más salas de concierto, teatros, auditorios... La excusa del viaje fue ver una ópera, que es una buena excusa, porque si no no sé a qué hubiéramos ido a para aquí en enero. Pues bien, excusa o no excusa la ciudad es majísima. Hemos pasado un fin de semana que ha estado bien aprovechado por el día, por la noche y de madrugada (o casi).

Este primer post está centrado en la ciudad como lugar, como colección de espacios, de edificios, de calles. Habrá otro donde intentaré sacar la otra visión de la ciudad, ese sitio donde las personas hacen cosas. A ver si me sale. En este primero las fotos son el blanco y negro, porque me parece que lo que importa son las formas de las cosas. El otro será con fotos en color, porque lo que importará será ... ¿el alma de las cosas? A ver si me sale algo comprensible entre los dos.

Uno de los auditorios musicales, este muy cerca del hotel donde estábamos. 

Primera visión del puerto de noche

El ajuntament de la ciutat d'Hamburg... Es decir Hamburg Rathaus

Vista desde el campanario de la iglesia de San Nicolás, semidestruida en la segunda guerra mundial. En su tiempo fue el más alto de Europa. 

Espectacular Chilehaus. Un edificio que me dejo patidifuso, aunque entendería perfectamente que a ti no te gustara un pimiento. Ya sabes, mucha línea recta, mucha cuadrícula, ritmo, simetría... mis rollito, vamos.


El rio Elba es una parte esencial de la ciudad. Canales y más canales, muchos de ellos navegables, hacen que la ciudad tenga una doble red de transporte interior: la viaria y la fluvial. Al fondo el espectacular edificio de la Elbphilarmonie. No fuimos a ningún concierto dentro, pero iremos. Alguna vez. 


El barrio de los 'almacenes', corazón comercial de una ciudad portuaria por mucho que el mar esté a más de 100 Km Elba abajo. Esta zona es patrimonio mundial y bien que me parece. El patrimonio industrial también hay que conservarlo. 



Elbphilarmonie... ni me lo quiero imaginar por dentro. 

La otra ribera del Elba un puerto y astillero a lo largo de muchos kilómetros.

Y la Hauptbanhof. Pedazo de estación. Chulísima. 

Por cierto, todas las fotos están tomadas con el móvil, Samsung Galaxy S6, entre el 26 y el 28 de enero. Empieza a ser una (mala) costumbre que sólo haga fotos con el móvil, ¿no?

miércoles, 14 de febrero de 2018

Sierra nevada en blanco y negro

Yo no sé si hay muchas aficiones que me gusten más que esquiar. Leer, la música, quizá nada más. De entre las estaciones de esquí que conozco, que son unas poquitas, mi favorita es Sierra Nevada. La altura, el paisaje, el tiempo, la gente... Seguramente de mis mejores recuerdos de esquí, muchos sean de allí. 

Como sabes, últimamente elijo no enrollarme mucho escribiendo, y no lo haré ahora. Sólo te dejo unas cuantas fotos de un sitio magnífico. A ver si alguna te gusta. En un par salgo yo, no es que esté muy guapo, pero tampoco estoy muy feo. 

Por cierto. De nuevo estoy subiendo todas las fotos en blanco y negro. ¿Será por algo?


















Todas las fotos menos tres tomadas con un Samsung Galaxy S6, las otras tres con la Olympus TG3 ¿serás capaz de distinguirlas?

Fotos tomadas entre el 5 y el 10 de febrero de 2018


domingo, 4 de febrero de 2018

Manual para mujeres de la limpieza, Lucía Berlín

¿Te acuerdas en el colegio, cuando la tiza resbalaba sobre la pizarra y chillaba? Todos nos tapábamos los oídos por el ruido estridente, enervante, insufrible.

Así son algunos (muchos) de los cuentos de este libro. Las pequeñas tragedias de una vida desordenada, innecesariamente complicada, articulada alrededor de adicciones y de decisiones equivocadas que una tras otra arrastran a la protagonista, la propia autora, de un sitio a otro, de un sueño a otro, de una desgracia a otra, de un trabajo humilde a otro.

No todo son desgracias. De vez en cuando, como un rayo de sol en una tarde de invierno, un cuento te da calor y te reconcilia con el mundo. La belleza dentro de la desolación, la rama verde que crece de un tronco seco.

Supongo que para la autora escribir los cuentos era su medicina, su terapia, su consuelo. Lucía Berlín transita toda su vida entre el alcoholismo y la tentación de sustancias más peligrosas, enamorada de personas equivocadas, con una asombrosa capacidad para la narración que seguramente no puede desarrollar porque la supervivencia, el día a día, se lo impide.

Este libro fue el libro del año para casi todo el mundo en 2016, y yo lo tenía en barbecho, uno de esos libros que uno compra y tiene en cola esperando el momento adecuado para empezarlo. Lo he leído a la vez que otros. En este caso es fácil porque son cuentos independientes no muy largos. La verdad es que leer más de tres o cuatro de estos cuentos seguidos es complicado por lo intensos que son, así que es un libro idea para simultanearlo con otros.

¿Me ha gustado? De ese modo en el que te gusta el sabor amargo del chocolate puro, la explosión del wasabi en la boca y la nariz, el ácido de una rodaja de limón. Así me ha gustado.

¿Qué dice el editor?


Tras años de injusto olvido, Alfaguara se suma al fenómeno editorial del descubrimiento de Lucia Berlin, el secreto mejor guardado de la literatura estadounidense, una auténtica revolución literaria.

XVII Premi Llibreter 2016.
Libro del Año según Babelia.

«Recién aparecido en Estados Unidos ya ha arrasado en los suplementos literarios y tiene todos los puntos para convertirse en un libro de culto.»
Sergio Vila-Sanjuán, La Vanguardia

«Lucia Berlin pasó su vida en la oscuridad. Ahora se la reverencia como a un genio literario.»
Brigit Katz, The New York Times

Con su inigualable toque de humor y melancolía, Berlin se hace eco de su vida, asombrosa y convulsa, para crear verdaderos milagros literarios con episodios del día a día. Las mujeres de sus relatos están desorientadas, pero al mismo tiempo son fuertes, inteligentes y, sobre todo extraordinariamente reales. Ríen, lloran, aman, beben: sobreviven.


viernes, 2 de febrero de 2018

Una corta excursión sueca

Desde Edimburgo nos fuimos a Estocolmo. No, no es que hiciéramos una ruta por ciudades que empiezan por E, es que salió así. Ir de Valencia  Edimburgo nos costó 20 € (dos billetes),  y el paso por Suecia era casi obligado. Bueno. No me enrollo. Unas pocas fotos de Suecia en invierno que, para mi sorpresa, era un sitio bastante acogedor.

 Fin de año en Gävle

Patinando sobre hielo 


Estación central de Estocolmo

Dicen que es la Venecia del norte. A ver, quien haya estado en Venecia sabe que nada es como Venecia, pero vamos, por canales, puentes y barquitos no será. 


Calles de Estocolmo

En todos sitios hay un San Jorge

  
Por si quieres cenar algo. Ya me cuentas... 


 ¿A que molan los trenes?

Y las estaciones, ¿no? 


 Una calle de Estocolmo a las cinco de la mañana 



Todas las fotos Olympus E-PL7, tomadas entre el 31/12/2017 y el 3/1/2018 en Suecia, en Gävle y Estocolmo